Entrevista: Interés por datos financieros impulsa nuevas presiones de EE. UU. contra Brasil, afirma experto

SAO PAULO, 2 jun (Xinhua) — Las nuevas presiones comerciales de Estados Unidos contra Brasil tienen como principal objetivo el control de los datos generados por el sistema de pagos instantáneos PIX y aumentar la actividad en el país sudamericano de las grandes empresas financieras y tecnológicas estadounidenses, afirmó en entrevista con Xinhua el historiador y profesor de Relaciones Insternacionales Leonardo Trevisan. Docente de la Escuela Superior de Propaganda y Marketing (ESPM) y politólogo formado en la Universidad de São Paulo (USP), Trevisan sostuvo que las sanciones económicas adoptadas por el Gobierno de Donald Trump, como el aumento de aranceles a productos brasileños al 25 por ciento, difieren de las disputas comerciales tradicionales, porque no se concentran en el intercambio de bienes, sino en la economía digital y financiera. «Casi todos los bienes típicos de la red comercial entre Brasil y Estados Unidos, que son muy relevantes para la economía estadounidense, están exentos. La carne, principalmente el café, los productos agrícolas, todas las frutas, los minerales, el té, los cereales; todo está exento. Incluso las aeronaves y las piezas de aeronaves están exentas también», afirmó. Según el especialista, la nueva ofensiva del Gobierno de Trump contra la gestión de Luiz Inácio Lula da Silva se concentra en el ecosistema financiero vinculado a PIX, el sistema de pagos instantáneos desarrollado por el Banco Central de Brasil, que se convirtió en el principal medio de transacciones del país, siendo libre y gratuito. «Lo que hace esta nueva acción es incidir en la relación con la industria financiera; es en torno al PIX y a la protección principalmente de las tarjetas de crédito», explicó. Trevisan apuntó que el verdadero valor económico en disputa no reside en el procesamiento de pagos, sino en la información generada por los hábitos de consumo de los usuarios. «Lo que interesa de la tarjeta de crédito es la venta de datos y no la simple acción financiera de pagar; no es el medio de pago lo que está en juego. Lo que pasó es que el PIX corta exactamente esa posesión de datos», afirmó. Trevisan también relacionó las presiones comerciales con la defensa de las grandes plataformas digitales estadounidenses frente a eventuales regulaciones impulsadas por otros países contra las llamadas Big Techs. Otro objetivo central es proteger a las grandes plataformas digitales y evitar regulaciones que puedan limitar su actividad, afirmó Trevisan. Según el académico, esta cuestión también tiene una dimensión política, ya que las redes sociales desempeñan un papel decisivo en la formación de la opinión pública, por lo que las presiones estadounidenses buscan preservar la influencia de estas plataformas en el debate político. Respecto de la reciente decisión estadounidense de clasificar a organizaciones criminales brasileñas como grupos narcoterroristas, Trevisan consideró que los efectos prácticos podrían ser limitados y que la medida tiene un importante componente político. «Probablemente se trate más de un gesto dirigido a la base MAGA («Hacer a Estados Unidos grande otra vez») en EE. UU. que de una acción con consecuencias concretas», sostuvo, aunque advirtió que algunas empresas podrían verse afectadas por eventuales sanciones financieras. Sobre la designación de Rafael Cortes como futuro embajador estadounidense en Brasil, identificado con el movimiento MAGA, el especialista afirmó que busca reforzar la influencia política de Washington en la relación bilateral durante los últimos años de la Administración Trump. «El nombramiento de un embajador MAGA para Brasil tiene la función de delimitar claramente lo que Estados Unidos espera de los dos últimos años del Gobierno de Trump», señaló. Aun así, Trevisan subrayó que los vínculos económicos entre ambos países son suficientemente sólidos para limitar el impacto de eventuales tensiones diplomáticas al considerar que la relación Brasil-EE. UU. «es más fuerte» que esta coyuntura. El año pasado, Trump impuso durante casi cuatro meses un arancel del 50 por ciento a las importaciones brasileñas, en medio de sus críticas a la condena dictada por la Corte Suprema de Brasil contra el expresidente Jair Bolsonaro por intento de golpe de Estado tras las elecciones de 2022. Fin