Expertos de Brasil alertan sobre efectos inmediatos de posibles aranceles de EE. UU. a productos brasileños

RÍO DE JANEIRO, 2 jun (Xinhua) — La posibilidad de que Estados Unidos imponga nuevos aranceles a productos brasileños ya comienza a generar preocupación entre exportadores, empresarios e inversionistas, incluso antes de que concluya el proceso formal de negociación entre ambos países, advirtieron especialistas consultados por Xinhua. La tensión comercial se intensificó después de que la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) recomendara este martes aplicar tarifas adicionales del 25 por ciento a determinados bienes procedentes de Brasil, tras una investigación sobre prácticas comerciales y regulatorias brasileñas. Aunque la propuesta todavía debe atravesar una fase de consultas públicas y negociaciones diplomáticas, analistas consideran que el impacto psicológico y económico ya empezó a sentirse en sectores dependientes del mercado estadounidense. «El comercio internacional funciona mucho con previsibilidad. Cuando surge una amenaza arancelaria de esta magnitud, muchas empresas inmediatamente revisan contratos, embarques y planes de inversión», afirmó a Xinhua el economista Alexandre Pires, profesor de comercio internacional de la Fundación Getulio Vargas (FGV). Según el especialista, algunas compañías exportadoras podrían optar por retrasar envíos hacia Estados Unidos para evitar el riesgo de que las mercancías lleguen sujetas a tarifas más altas. «En momentos de incertidumbre, las empresas reducen exposición y esperan señales más claras. Eso por sí solo ya afecta el flujo comercial», señaló. Estados Unidos es uno de los principales destinos de las exportaciones industriales brasileñas, especialmente de productos siderúrgicos, maquinaria, aeronaves, componentes industriales y bienes semimanufacturados. La economista Carla Menezes, profesora de la Fundación Armando Alvares Penteado (FAAP), sostuvo que el eventual endurecimiento comercial podría afectar especialmente a sectores manufactureros brasileños que dependen de contratos de largo plazo con compradores estadounidenses. «Las industrias necesitan estabilidad para planificar producción y logística. Una disputa comercial prolongada puede reducir la competitividad y afectar decisiones futuras de inversión», explicó a Xinhua. Menezes añadió que el escenario genera preocupación adicional debido al actual contexto internacional de desaceleración económica y aumento de medidas proteccionistas en varias economías. La propuesta estadounidense prevé excepciones para determinados productos considerados estratégicos o esenciales para el mercado interno norteamericano. Entre los bienes inicialmente excluidos figuran café, algunos minerales, fertilizantes, determinados productos químicos y aeronaves. Sin embargo, los especialistas señalan que la amplitud de la investigación y el alcance político de las acusaciones elevan el nivel de incertidumbre. El informe estadounidense cuestiona aspectos relacionados con las políticas comerciales brasileñas, reglas sobre propiedad intelectual, medidas ambientales, acuerdos preferenciales con otros países y el sistema de pagos instantáneos Pix, desarrollado por el Banco Central de Brasil. Para el analista de relaciones internacionales Paulo Monteiro, profesor de la Universidad del Estado de Río de Janeiro (UERJ), la controversia refleja un contexto más amplio de disputas comerciales y tecnológicas entre grandes economías. «Brasil terminó entrando en una agenda de presión comercial más amplia de Estados Unidos. No se trata únicamente de aranceles, sino también de influencia económica y reglas de competencia internacional», declaró Monteiro. El Gobierno brasileño ha señalado que buscará resolver la disputa mediante diálogo diplomático y negociaciones técnicas. No obstante, sectores industriales y agrícolas ya presionan para que el país adopte medidas de reciprocidad en caso de que las tarifas entren en vigor. Brasil cuenta con una Ley de Reciprocidad Económica desde 2025, que autoriza respuestas comerciales frente a barreras impuestas por otros países, incluyendo la posibilidad de aplicar tarifas equivalentes a productos importados. Los analistas creen que las próximas semanas serán decisivas para definir si ambos países logran alcanzar un entendimiento o si la relación comercial bilateral entra en una nueva etapa de tensiones. Estados Unidos es el segundo mayor socio comercial de Brasil. El intercambio bilateral superó los 80.000 millones de dólares con una fuerte participación de productos industriales de alto valor agregado en 2025. Fin