Especial: Biodiversidad emerge como activo estratégico de Brasil ante desafíos climáticos y económicos, dicen expertos

RÍO DE JANEIRO, 25 may (Xinhua) — La biodiversidad se consolida como uno de los principales activos estratégicos de Brasil, en un contexto global marcado por la crisis climática, la transición energética y la búsqueda de modelos sostenibles de desarrollo, según especialistas y organismos ambientales del país. Brasil alberga cerca del 20 por ciento de la biodiversidad mundial y concentra seis grandes biomas, incluidos la Amazonia, el Cerrado y la Mata Atlántica, además de extensos ecosistemas marinos y costeros. De acuerdo con el Catálogo Taxonómico de la Fauna Brasileña, el país cuenta con más de 125.000 especies marinas y terrestres registradas científicamente. A ello se suman cerca de 54.000 especies de plantas, algas y hongos identificadas por el Jardín Botánico de Río de Janeiro. El profesor del Instituto Oceanográfico de la Universidad de São Paulo, Alexander Turra, explicó a Xinhua que la biodiversidad brasileña representa «el principal activo estratégico» del país por su impacto en la seguridad alimentaria, hídrica, energética y climática. «La biodiversidad es nuestra mayor aliada para promover seguridad climática y desarrollo económico», sostuvo Turra. El especialista afirmó además que Brasil posee una ventaja comparativa única en el escenario internacional debido a la riqueza de sus ecosistemas y recursos naturales. Turra añadió que la preservación ambiental debe ser vista como una inversión estratégica para el futuro económico del país. «Conservar la biodiversidad no significa impedir el desarrollo, sino garantizar que el desarrollo sea sostenible y capaz de generar bienestar para las próximas generaciones», indicó. Especialistas destacan que sectores fundamentales de la economía brasileña dependen de manera directa de ecosistemas saludables. La agricultura, por ejemplo, se beneficia de la polinización natural, de la regulación hídrica y de la fertilidad de los suelos proporcionadas por la biodiversidad. Según estudios de la Plataforma Brasileña de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos, 85 de los 141 cultivos agrícolas brasileños dependen de polinizadores animales. El turismo ecológico también gana relevancia como motor económico. Datos del Instituto Chico Mendes de Conservación de la Biodiversidad (ICMBio) indican que 175 unidades federales de conservación generaron en 2025 unos 40.700 millones de reales (unos 8.120 millones de dólares) en actividades económicas vinculadas al turismo. En paralelo, el Gobierno brasileño impulsa nuevas estrategias para cumplir metas internacionales de conservación. La Estrategia y Plan de Acción Nacionales para la Biodiversidad 2025-2030 establece objetivos para proteger ecosistemas, ampliar el uso sostenible de los recursos naturales y fortalecer la investigación científica. Brasil también participa en el compromiso global conocido como «30×30», acordado durante la Conferencia de Naciones Unidas sobre Biodiversidad de 2022, que busca proteger el 30 por ciento de las áreas terrestres y marinas del planeta hasta 2030. Expertos consideran que la preservación de la biodiversidad puede ampliar el protagonismo internacional de Brasil en áreas como bioeconomía, biotecnología, producción sostenible de alimentos y mercado de créditos de carbono. Además, investigadores señalan que la conservación de ecosistemas naturales contribuye a reducir riesgos sanitarios y a evitar la propagación de enfermedades originadas en la fauna silvestre. Pese a los avances, científicos brasileños alertan sobre desafíos como la deforestación, la erosión costera, los incendios forestales y la pérdida de hábitats naturales, fenómenos agravados por el cambio climático y la expansión de actividades ilegales. Ante este escenario, académicos y autoridades ambientales coinciden en que ampliar las inversiones en ciencia, monitoreo ambiental y conservación será fundamental para transformar la biodiversidad en una ventaja competitiva sostenible para Brasil en las próximas décadas. Fin