Estudio revela que 9 de cada 10 municipios de Brasil sufrieron desastres climáticos en tres décadas

SAO PAULO, 13 jul (Xinhua) — Nueve de cada diez municipios de Brasil registraron al menos un desastre climático en las últimas tres décadas, entre 1991 y 2024, con un resultado de cerca de 5.000 muertos y pérdidas económicas superiores a 123.890 millones de dólares, según un estudio de científicos brasileños divulgado este lunes por la estatal Fundación de Apoyo a la Investigación Científica del Estado de Sao Paulo (FAPESP, por las siglas en portugués). La investigación analizó 59.658 registros de inundaciones, sequías, tormentas y deslizamientos de tierra ocurridos entre 1991 y 2024 y concluyó que el 91,5 por ciento de los 5.570 municipios del país sufrió al menos uno de esos cuatro tipos de desastres. El estudio fue realizado por investigadores del Centro Nacional de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales (Cemaden), de la Universidad de Sao Paulo (USP) y del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE), y publicado, también, en la revista científica Environmental Research Letters. Los investigadores identificaron al noreste como la región con el mayor número de municipios afectados, con 1.765 ciudades, seguido por el sureste (1.405), el sur (1.152), el norte (433) y el centro-oeste (342). Además, 1.814 municipios enfrentaron tres tipos distintos de desastres durante el período analizado, mientras que otros 270 registraron los cuatro fenómenos considerados en la investigación. Los desastres naturales provocaron al menos 4.774 muertes y afectaron a más de 129,7 millones de habitantes, de acuerdo con el estudio. Las pérdidas económicas fueron estimadas en más de 123.890 millones de dólares, considerando tanto los daños materiales directos como las consecuencias indirectas sobre la economía y la capacidad de recuperación de las comunidades. En cuanto a las víctimas fatales, el sudeste concentró el mayor número de muertes asociadas a inundaciones, anegamientos, crecidas repentinas y deslizamientos de tierra, el sur registró la mayor cantidad de fallecidos por tormentas, y el nordeste por sequías. Entre los casos más emblemáticos citados por los investigadores figuran las lluvias extremas que afectaron en 2023 al municipio costero de Sao Sebastiao, en el estado de Sao Paulo, donde murieron al menos 60 personas, y la tragedia climática registrada en mayo de 2024 en el estado de Rio Grande do Sul, que impactó a 2,3 millones de habitantes de 471 municipios y dejó más de 180 fallecidos y 27 desaparecidos. El autor principal del estudio, Elton Vicente Escobar Silva, investigador del Cemaden, sostuvo que la mayoría de estos desastres puede anticiparse mediante sistemas de alerta, pero sus consecuencias se agravan por deficiencias estructurales. «Queríamos alejarnos de la idea de que el desastre es algo sobrenatural. En la mayoría de los casos, organismos nacionales como el Cemaden emiten alertas y las autoridades son informadas sobre lo que puede ocurrir. El problema es la negligencia, la falta de estructura e incluso la ausencia de actuación», afirmó Silva. El investigador señaló que estos eventos deben considerarse desastres «socionaturales» o socioambientales, ya que sus efectos responden tanto al cambio climático como a factores derivados de la acción humana y de fallas en la gestión pública. Según la Confederación Nacional de Municipios, alrededor de 1.660 ciudades brasileñas carecen de una estructura organizada de Defensa Civil, lo que dificulta tanto la respuesta a los desastres como la recopilación de información. Fin