Entrevista: Ciudades inteligentes chinas son paradigma del siglo XXI para Sur Global, destaca experto

SAO PAULO, 25 jun (Xinhua) — Las ciudades inteligentes impulsadas por datos, inteligencia artificial y sistemas digitales integrados representan uno de los principales modelos urbanos del siglo XXI, y China se ha convertido en su principal paradigma a gran escala, afirmó el especialista mexicano Eduardo Moreno, autor del libro «Ciudades Inteligentes, el Modelo de Éxito de China». Durante una entrevista con Xinhua, Moreno, residente en Brasil, sostuvo que la experiencia china ofrece importantes enseñanzas para las economías emergentes del Sur Global, al demostrar que es posible acelerar los procesos de urbanización, mejorar la eficiencia de los servicios públicos y enfrentar desafíos como el cambio climático mediante una planificación urbana apoyada en tecnología. «Cuando se habla de China, lo primero que viene a la mente son los rascacielos y los trenes bala. Pero la ventaja más profunda no está en lo que se ve, sino en cómo se gestiona», dijo. Según Moreno, la ciudad china contemporánea representa una nueva etapa en la evolución urbana mundial. «Si la ciudad industrial del siglo XIX estuvo organizada alrededor de las fábricas y la del siglo XX alrededor del automóvil, la ciudad del siglo XXI tiene como principal motor los datos», dijo. En ese marco, explicó que actualmente la ciudad «se construye alrededor de la información, ya que sensores, cámaras, medidores, redes 5G y plataformas digitales permiten que la ciudad tenga una especie de sistema nervioso capaz de recopilar información, analizarla y responder en tiempo real». De acuerdo con el experto, esa infraestructura permite optimizar el tráfico, administrar el consumo energético, mejorar la calidad de los servicios públicos y coordinar respuestas más rápidas ante emergencias. Moreno, exdirector de Tecnologia de Infraestructura de la Universidad del Valle de México, afirmó que China ha demostrado una enorme capacidad para desplegar esas tecnologías rápidamente en la vida cotidiana de millones de personas. Ciudades como Shenzhen y Hangzhou funcionan actualmente como «laboratorios urbanos donde soluciones vinculadas a inteligencia artificial, reconocimiento de patrones, movilidad autónoma y gestión inteligente de servicios son implementadas de manera acelerada», enfatizó. Para Moreno, esa capacidad de ejecución ha permitido que China urbanice en pocas décadas lo que a otras regiones les tomó siglos. Por eso, consideró que una de las principales lecciones para el Sur Global consiste en comprender que el desarrollo urbano puede ser mucho más rápido y planificado de lo que tradicionalmente se pensaba. «No se trata de copiar a China, sino de aprender de su capacidad de planificación, integración y visión de largo plazo», afirmó. El especialista explicó que muchas ciudades en desarrollo suelen abordar los problemas de transporte, vivienda, energía o saneamiento de forma aislada, mientras que el modelo chino busca integrar todos esos componentes dentro de una estrategia urbana común. El también especialista en ciberseguridad agregó que aplicaciones móviles, plataformas digitales y sistemas de participación permiten que los habitantes reporten problemas, evalúen servicios y aporten información que ayuda a mejorar la gestión urbana. «Los ciudadanos funcionan como sensores vivos de la ciudad. Aportan datos constantemente sobre necesidades y problemas, permitiendo una respuesta más rápida de las autoridades», agregó y explicó que ese mecanismo contribuye a mejorar la calidad de servicios como el transporte, la salud y la seguridad pública, además de fortalecer el sentido de pertenencia de la población respecto de su entorno urbano. El experto señaló que China ha desarrollado además marcos regulatorios específicos para la protección de datos personales, así como plataformas de participación y acceso a información pública vinculada a servicios urbanos. «Las ciudades inteligentes ayudan a gestionar mejor los límites físicos y ambientales. No eliminan los problemas, pero permiten anticiparlos y administrarlos con mayor eficiencia», indicó. Respecto de la cooperación entre China y Brasil, Moreno identificó oportunidades particularmente relevantes en agricultura inteligente, energías renovables, movilidad eléctrica, manufactura avanzada y tecnología espacial. Destacó que la combinación entre la capacidad tecnológica china y las necesidades de modernización de las economías emergentes puede generar beneficios compartidos en materia de productividad, sostenibilidad e innovación. «El gran desafío para el Sur Global -analizó- consiste en aprovechar las oportunidades tecnológicas preservando su autonomía y adaptando las soluciones a sus propias realidades sociales, económicas y políticas». Fin