Especial: Habitación de Pelé en capital de México propone viaje a Mundial de 1970 desde corazón de seguridad social interamericana

Por José Gabriel Martínez y Pool Contreras MÉXICO, 22 jun (Xinhua) — En un discreto edificio del sur de la Ciudad de México, lejos de los reflectores de los grandes estadios que por estos días reciben la Copa Mundial de la FIFA 2026, una habitación conserva intacto el eco de una de las mayores leyendas del deporte más universal. Se trata del cuarto donde se hospedó el brasileño Edson Arantes do Nascimento, conocido como Pelé, durante la fase final del Mundial de México 1970, ubicado en la sede de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social (CISS). La habitación se ha convertido en un singular espacio de memoria histórica que conecta el pasado glorioso del fútbol con el presente de un país que, por tercera vez en su historia, alberga una Copa del Mundo. A más de medio siglo de aquella gesta que consagró a Brasil como tricampeón mundial, la estancia permanece prácticamente intacta. El piso original, la disposición de las camas individuales, el escritorio, los azulejos del baño e incluso algunos objetos cotidianos siguen en el mismo lugar donde estuvieron cuando el llamado «Rey del Fútbol» ocupó el cuarto. «Hay varios elementos originales que están ahí y que, de hecho, no nos costaron porque lo único que pasó es que nadie se quedó en ese cuarto después de que se quedó él», explicó a Xinhua el secretario general de la CISS, Pedro Kumamoto. Durante décadas, el espacio permaneció cerrado, preservado más como una curiosidad institucional que como un sitio de interés público. Sin embargo, en los últimos años la organización decidió abrirlo a visitantes y convertirlo en una exposición permanente dedicada al legado del astro brasileño. «Tomamos la determinación de trabajar para hacerlo muy público, que cualquier persona pudiera venir, que fuera gratuito y que tuviera una explicación más amplia de lo que sucedió aquí», señaló Kumamoto. La iniciativa ha permitido conformar un pequeño acervo integrado principalmente por objetos y piezas de memorabilia relacionadas con Pelé, obtenidas mediante préstamos y donaciones de aficionados y coleccionistas. El resultado es un espacio que funciona tanto como museo futbolístico como punto de encuentro para la memoria colectiva. Según Kumamoto, buena parte de las historias que enriquecen la exhibición provienen de los vecinos de la Unidad Independencia, complejo habitacional ubicado frente a la sede de la CISS y cuyos habitantes fueron testigos de la presencia de la selección brasileña en 1970. «Nos estamos nutriendo de los ojos de alguien que tenía 10 años en ese entonces y que hoy tiene más de sesenta», comentó. «Lo que hacemos es escuchar, en la boca de alguien de 65 años, algo que vivió un niño de 10 años. Y todas son experiencias maravillosas que nada más retratan la calidez humana de Pelé», añadió el secretario general de la CISS. Los relatos coinciden en un mismo rasgo: la cercanía de Pelé con la gente. Niños que aguardaban durante horas afuera del edificio recuerdan a un futbolista dispuesto a firmar autógrafos, conversar y escuchar a quienes se acercaban. «El ídolo mayor del fútbol, quizás el hombre más famoso del planeta en ese momento, siempre tuvo tiempo para escuchar lo que tenían que decir las infancias de México», afirmó Kumamoto. La elección de la CISS como alojamiento de Brasil respondió a varios factores. Además de encontrarse a pocos minutos del entonces Estadio Azteca, las instalaciones ofrecían seguridad, privacidad y la ventaja de ser un complejo recién inaugurado. También reflejaban el interés de México por fortalecer sus vínculos con Brasil en una época en que la selección sudamericana despertaba admiración entre la afición mexicana. Hoy, mientras México comparte con Estados Unidos y Canadá la organización de la Copa Mundial de 2026, la habitación de Pelé adquiere un nuevo significado. Más allá de la nostalgia deportiva, el espacio recuerda una época en que el fútbol parecía más cercano a la gente y en la que las grandes figuras convivían sin barreras con los aficionados. Para Kumamoto, el legado de Pelé trasciende las canchas. Considera que su lucha contra la discriminación, la pobreza y la exclusión conecta directamente con la misión de la seguridad social. «Pelé fue una persona que puso los puntos sobre las íes cuando se trataba de hablar de racismo, de clasismo o de pobreza. Ese también es el objetivo de la seguridad social: que a nadie le falte protección, ni respaldo», sostuvo. En medio de la fiesta mundialista de 2026, la modesta habitación ofrece una perspectiva distinta del torneo. No hay trofeos ni pantallas gigantes, sino objetos sencillos que evocan un momento irrepetible de la historia del fútbol. «Si esa persona pudo dedicar tiempo a escuchar a las infancias mexicanas, todos tenemos que reflexionar sobre cómo tratamos a los demás», concluyó Kumamoto. A más de cinco décadas de distancia, la habitación donde descansó Pelé sigue siendo mucho más que un cuarto de hotel, al proyectarse como una ventana a la memoria de un Mundial que marcó a México y un recordatorio de que la grandeza deportiva también puede medirse en gestos de humildad. Fin