Entrevista: Economista cubano afirma que bloqueo de EE. UU. limita inversiones y acceso financiero de Cuba
LA HABANA, 12 jun (Xinhua) — El Gobierno de Estados Unidos mantiene una política contradictoria respecto a los principios que defiende en materia económica, afirmó a Xinhua en una entrevista Ayuban Gutiérrez Quintanilla, vicepresidente primero de la Asociación Nacional de Economistas de Cuba. De acuerdo con el especialista, Washington promueve la libre empresa, el libre comercio y las libertades individuales «solo cuando no están comprometidos intereses propios». Gutiérrez sostuvo que esa postura también contradice la presentación de las medidas contra Cuba como un embargo bilateral, pues las sanciones alcanzan a empresas y actores económicos de terceros países. El economista señaló que una de las disposiciones con mayores consecuencias es el bloqueo petrolero y consideró que la restricción del acceso a ese recurso afecta de forma directa las condiciones de vida de la población cubana. «Es una medida genocida. Toda la vida humana moderna está montada sobre el petróleo, por lo tanto, cuando se le niega a un pueblo es un atentado directo contra la vida, y califica como crimen de lesa humanidad», expresó. Gutiérrez indicó que Cuba ha adoptado medidas para ampliar la inversión extranjera, entre ellas la eliminación de una limitación histórica que impedía la participación de cubanos residentes en el exterior. Añadió que las nuevas modalidades de inversión tampoco excluyen a ciudadanos y empresas estadounidenses. Sin embargo, aseguró que es el Gobierno de Estados Unidos el que impide que nacionales de ese país viajen e inviertan libremente en la isla. El especialista afirmó que las sanciones repercuten en la confianza de los inversores extranjeros, uno de los objetivos perseguidos por Washington, y precisó que las medidas extraterritoriales influyen en los indicadores de riesgo utilizados como referencia para las inversiones internacionales. También señaló que las restricciones limitan la entrada de divisas, un recurso esencial para una economía insular, pequeña y abierta como la cubana. Esa situación, agregó, dificulta cumplir compromisos financieros con inversionistas y afecta la percepción sobre la economía nacional. El economista recordó que las autoridades cubanas realizaron esfuerzos durante la década pasada para normalizar las relaciones con acreedores internacionales. Según afirmó, ese proceso se vio interrumpido en 2019 por las medidas adoptadas por Washington. Asimismo, destacó el impacto de la inclusión de Cuba en la lista estadounidense de países patrocinadores del terrorismo, pues esa decisión limita el acceso a los sistemas internacionales de pagos y reduce las posibilidades de obtener financiamiento para operaciones corrientes y proyectos de desarrollo. Gutiérrez situó el origen de esa política en el memorando Mallory de 1960, un documento elaborado por funcionarios estadounidenses que, según explicó, buscaba crear descontento entre la población cubana para debilitar el apoyo al Gobierno. Recordó que Cuba se integró durante décadas al campo socialista y al Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME), mecanismo de cooperación económica liderado por la entonces Unión Soviética, lo que vinculó a la isla con una dinámica distinta a la de los países capitalistas. Tras la desaparición del bloque socialista en Europa del Este durante los años noventa, añadió, Estados Unidos endureció las sanciones mediante las leyes Torricelli y Helms-Burton. Señaló que, en el contexto posterior a la Guerra Fría, Washington todavía necesitaba preservar determinadas apariencias dentro del sistema internacional. «La diferencia con hoy es que el señor Trump no tiene la necesidad de mover a aliados dentro de determinadas reglas, él las dicta, crea la verdad a su antojo, no moviliza voluntades, obliga con amenazas y domina absolutamente la narrativa a nivel global», afirmó. Añadió que, en ese escenario, «una Cuba independiente y solidaria es demasiado incómoda». El especialista calificó el bloqueo que mantiene Washington contra La Habana desde hace más de seis décadas como una agresión histórica. «Las medidas tomadas por el presidente Trump en el 2019 fueron un apretón de tuerca y la nueva escalada, a partir de enero de este año, eleva su carácter criminal a grado sumo», sostuvo. Respecto a las sanciones dirigidas al presidente cubano Miguel Díaz-Canel, y familiares, Gutiérrez consideró que esas decisiones representan una demostración de fuerza y forman parte de acciones orientadas a debilitar el proceso revolucionario cubano. Gutiérrez advirtió que una mayor escalada podría conducir a escenarios más graves y mencionó entre ellos un bloqueo naval total, acciones contra dirigentes, bombardeos selectivos y una eventual invasión militar. Indicó que cualquiera de esas variantes tendría consecuencias severas para la población cubana. Finalmente, llamó a comprender las implicaciones de ese escenario. «Es importante que la comunidad internacional entienda que defender a Cuba no es solo un acto de justicia, sino una opción racional de sobrevivencia», concluyó. Fin