Entrevista: Académico mexicano destaca papel de China en construcción de una gobernanza global de derechos humanos más inclusiva

MÉXICO, 12 jun (Xinhua) — El Foro 2026 sobre Gobernanza Global de Derechos Humanos, celebrado en Beijing los días 11 y 12 de junio, representa una oportunidad para impulsar una visión más plural, consensuada y representativa de los derechos humanos a nivel internacional, afirmó el internacionalista y politólogo mexicano Jaime Tamayo. En entrevista reciente con Xinhua, el académico consideró que la realización de este encuentro de alto nivel, que reunió a más de 400 participantes de más de 100 países y organizaciones internacionales, incluidas las Naciones Unidas, contribuirá a ampliar el debate global sobre los derechos humanos más allá de las interpretaciones dominantes. Bajo el lema «Desarrollo conjunto, derechos humanos compartidos: el 40º aniversario de la adopción de la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo y una nueva visión para la gobernanza global de los derechos humanos», el foro aborda temas como el derecho al desarrollo, la inteligencia artificial, la protección ambiental y la modernización centrada en las personas. Para Tamayo, uno de los principales aportes de China en este ámbito ha sido promover una comprensión más amplia de los derechos humanos, incorporando dimensiones vinculadas al bienestar material y al desarrollo social. «El primer derecho es a la vida, y el derecho a la vida implica el derecho a la alimentación, a la habitación, al vestido y al trabajo», señaló el profesor-investigador de la Universidad de Guadalajara, en el occidental estado mexicano de Jalisco, al destacar que estos elementos forman parte esencial de la discusión contemporánea sobre los derechos humanos. El académico sostuvo que espacios como este foro de Beijing favorecen la construcción de consensos internacionales y fortalecen la cooperación global en torno a valores compartidos. En ese sentido, destacó la relevancia de conceptos como la paz, el desarrollo, la equidad, la justicia, la democracia y la libertad, promovidos por China como aspiraciones comunes de la humanidad. «Hay una relación muy estrecha entre estos conceptos. La vida está ligada con la paz y el desarrollo genera condiciones para que los derechos humanos puedan ejercerse de manera más amplia», explicó. Tamayo consideró que la gobernanza global de los derechos humanos debe construirse a partir del reconocimiento de la diversidad histórica, cultural y política de las naciones, evitando enfoques uniformes o impuestos. «La universalidad de los derechos humanos no puede partir de una imposición, mucho menos de una confrontación con las condiciones reales y con la visión que tiene cada país a partir de su experiencia histórica, de su propia cultura y de su civilización», afirmó. A su juicio, esta perspectiva puede aportar elementos valiosos para el futuro de la gobernanza global, al favorecer mecanismos de diálogo basados en el respeto mutuo y en la búsqueda de consensos entre distintos modelos de desarrollo. El investigador también destacó el potencial del foro para fortalecer los intercambios entre China y América Latina, no solo en el ámbito económico, sino también en los terrenos cultural y académico. «Es importante que la relación entre China y América Latina no se limite a la cooperación comercial. Este intercambio puede contribuir al desarrollo mismo de la cultura y la civilización de nuestros pueblos», señaló. Según Tamayo, el acercamiento entre ambas regiones permite enriquecer las experiencias compartidas en temas como el desarrollo, la paz y los derechos humanos, favoreciendo una comprensión más amplia de los desafíos globales contemporáneos. El académico estimó que China continuará desempeñando un papel relevante en la promoción de una gobernanza internacional más inclusiva y representativa. «Los derechos humanos aparecen como un proceso universal, consensuado y generado a partir de las realidades propias de cada nación», remarcó, al valorar la defensa china de derechos humanos centrados también en el bienestar material y espiritual de su sociedad como colectivo, y no solo en lo individual. Para Tamayo, esta visión contribuye al surgimiento de un orden internacional más equilibrado y multipolar, donde la cooperación, el diálogo intercultural y la construcción de valores comunes ocupen un lugar central en la búsqueda del progreso y el bienestar de la humanidad. Fin