Resumen: Conductores esperan varios días por combustible en medio de crisis en Bolivia
LA PAZ, 9 jun (Xinhua) — Las inmensas filas de vehículos se han convertido en una de las imágenes más visibles de la crisis que atraviesa Bolivia, donde conductores esperan durante varios días para poder cargar combustible. En la ciudad de La Paz, sede del Gobierno, miles de conductores de taxis, minibuses, autobuses y vehículos particulares pasan días a la espera de la llegada de gasolina y diésel en estaciones de servicio, donde el abastecimiento sigue siendo irregular o inexistente. La escasez de combustible, que desde hace un mes afecta a distintas regiones del país, se ha profundizado en los últimos días como consecuencia de los bloqueos de carreteras que mantienen aislados a varios corredores estratégicos. La medida de presión, iniciada desde el 1 de mayo pasado por la Central Obrera Boliviana (COB), el principal gremio obrero del país, y después reforzada por sectores rurales y organizaciones sociales, cumple este martes 40 días y mantiene bajo fuerte tensión al Gobierno del presidente Rodrigo Paz Pereira, así como a la economía nacional. En las ciudades de El Alto y La Paz, las colas llegan a extenderse por más de 20 cuadras alrededor de las estaciones de servicio, donde los conductores permanecen días dentro de sus vehículos sin información clara sobre cuándo llegará el combustible. «Son cinco días que llevo esperando combustible. La cola solo avanzó 10 metros, es porque muchos conductores prefieren irse a sus casas. No hay comunicación oficial sobre si llegará la gasolina. Seguimos esperando las ganas de las autoridades para que nos den certezas», relató a Xinhua Hugo, un taxista de 57 años que aguardaba el turno en una estación de servicio de la ciudad. La falta de combustibles ha paralizado gran parte del transporte público y privado en La Paz, lo que ha agravado las dificultades de una ciudad que también enfrenta marchas y protestas diarias contra el Gobierno de Paz Pereira. El mandatario aseguró hace unos días que habían ingresado más de un millón de litros de gasolina y 40.000 garrafas de gas para las ciudades de La Paz y El Alto, pero el alivio aún no se refleja en las calles. La crisis golpea también con fuerza al transporte de carga pesada, pues más de 5.000 camioneros permanecen varados en distintos puntos del país debido a los bloqueos de vías que interrumpen las principales rutas nacionales. «Ya no podemos soportar más esta situación. Son seis semanas en las que el conductor ya no puede sostenerse prácticamente bien de pie, porque las alimentaciones no están adecuadas», afirmó el primer secretario de la Federación de Transporte Pesado, Nelson Carrillo. A los problemas de desabastecimiento se suma ahora el descenso de las temperaturas en el altiplano boliviano, lo que ha empeorado las condiciones de quienes pasan las noches en las carreteras. Fin