Entrevista: Científicos brasileños desarrollan índice para medir estrés ambiental de las ciudades
RÍO DE JANEIRO, 1 jun (Xinhua) — Investigadores brasileños desarrollan un proyecto innovador que busca traducir las señales emitidas por plantas, animales y otros organismos vivos para medir el nivel de estrés ambiental de las ciudades y contribuir al diseño de políticas urbanas adaptadas a los desafíos del cambio climático. La iniciativa será puesta en marcha inicialmente en la ciudad de Recife, capital del estado de Pernambuco, donde científicos utilizarán inteligencia artificial, sensores y tecnologías digitales para analizar cómo distintas especies reaccionan a las condiciones ambientales de los espacios urbanos. El objetivo es crear el Índice de Resiliencia Metabólica (IRM), una herramienta capaz de evaluar el grado de presión ambiental sobre un territorio a partir de las respuestas biológicas de organismos que conviven diariamente con los seres humanos. «Durante mucho tiempo observamos los cambios ambientales solamente a partir de parámetros físicos o químicos. Lo que buscamos ahora es comprender cómo los propios organismos perciben esas transformaciones», explicó a Xinhua el biólogo Artur Maia, investigador del Departamento de Botánica de la Universidad Federal de Pernambuco y uno de los responsables del proyecto. La investigación analizará diferentes elementos presentes en el ecosistema urbano de Recife, como murciélagos, abejas, ostras y árboles nativos. Los científicos registrarán sonidos, patrones de movimiento, procesos de respiración vegetal y otros indicadores biológicos para compararlos después con los observados en áreas naturales protegidas con menor influencia humana. Según Maia, las diferencias permitirán identificar cuánto esfuerzo realiza cada organismo para sobrevivir en ambientes sometidos a contaminación, altas temperaturas, ruido urbano y otras presiones ambientales. «Las respuestas metabólicas son una especie de lenguaje de la naturaleza. El problema es que muchas veces no conseguimos interpretarlo. La tecnología puede ayudarnos a traducir esas señales», afirmó. Uno de los ejemplos estudiados serán las ostras, cuyos comportamientos cambian cuando enfrentan condiciones adversas. «Cuando existe estrés ambiental, las ostras reducen su actividad, abren menos sus conchas y hasta dejan de alimentarse para evitar la acumulación de contaminantes. Es una respuesta biológica muy clara», explicó el investigador. La propuesta consiste en reunir datos de diferentes especies para construir un indicador único capaz de reflejar el estado de salud ambiental de una determinada región. «Queremos verificar cuánto se está esforzando cada organismo para mantenerse vivo en ese ambiente. Esa información no puede ser fingida y ofrece una medida muy valiosa de la calidad ambiental», precisó Maia. Los investigadores comparan el futuro índice con herramientas ampliamente utilizadas para medir desarrollo social, aunque enfocado exclusivamente en parámetros ecológicos. La iniciativa forma parte del proyecto Apeiron (palabra griega que significa «ilimitado»), coordinado por el Centro de Estudios y Sistemas Avanzados de Recife, y prevé iniciar sus primeros experimentos antes de noviembre. Para Maia, la información obtenida puede transformar la forma en que las ciudades son planificadas. «Podemos comenzar a pensar la ciudad como un organismo vivo, con características propias y diferentes niveles de presión ambiental. Eso permite desarrollar políticas mucho más precisas para cada territorio», afirmó. El proyecto surge en un momento de creciente preocupación ambiental en Brasil, donde fenómenos como olas de calor, lluvias extremas y eventos climáticos severos se han vuelto cada vez más frecuentes. Especialistas consideran que herramientas capaces de medir el impacto ambiental sobre los organismos vivos pueden ayudar a orientar políticas de adaptación climática, gestión urbana y conservación ambiental en distintas regiones del país. «Si conseguimos entender cómo reaccionan los seres vivos al entorno urbano, tendremos una visión mucho más completa de los desafíos ambientales que enfrentan nuestras ciudades», añadió Maia. Fin