Especial: Fiebre de coleccionar estampas del Mundial 2026 transforma la rutina de miles en Brasil

RÍO DE JANEIRO, 31 may (Xinhua) — Brasil vive una verdadera «locura» con la colección de estampas y el álbum de la Copa Mundial 2026, un pasatiempo que se ha convertido en auténtico fenómeno social en escuelas, centros comerciales y hogares del país sudamericano. A menos de dos semanas de que inicie la Copa Mundial de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) 2026, que se desarrollará del 11 de junio al 19 de julio de manera compartida en Canadá, Estados Unidos y México, el álbum oficial del torneo se ha convertido en obsesión para miles de niños, jóvenes o adultos que reviven recuerdos de infancia. Cada tarde y sin siquiera al salir de clases, grupos de estudiantes se reúnen en patios, plazas o cafeterías para intercambiar estampas. Los sobres donde aparecen pasan de mano en mano con la misma emoción que un tesoro y las conversaciones giran alrededor de las imágenes de los jugadores más difíciles de conseguir, las selecciones favoritas o las estrategias para completar las páginas del álbum. En un centro comercial de la ciudad brasileña de Río de Janeiro, emblema de Brasil, el ingeniero Carlos Menezes acompaña cada fin de semana a su hijo Lucas, de 11 años, a uno de los puntos de intercambio más concurridos. «Antes pasábamos los sábados en casa o en el parque. Ahora dedicamos varias horas a buscar ‘cromos’ (estampas) y hacer intercambios. Es increíble cómo el álbum consiguió reunir a niños y padres», explicó a Xinhua. La edición 2026 es así la fiesta en torno a este deporte más grande en la historia de los álbumes mundialistas con cerca de 980 estampas, incluidas varios especiales dedicados a estrellas internacionales y momentos históricos del fútbol. El volumen de la colección ha impulsado un fenómeno social que trasciende al deporte, ya que en numerosos colegios sus directores tuvieron que establecer horarios específicos para los intercambios, debido a la intensidad de la actividad durante los recreos. La profesora de educación primaria, Fernanda Oliveira, explicó que las imágenes de colección se han convertido en un medio inesperado para fomentar la socialización. «Hay alumnos muy tímidos que comenzaron a hablar con compañeros de otros cursos para intercambiar ‘cromos’. Es una actividad que obliga a negociar, conversar y crear amistades», señaló. La fiebre del pasatiempo ha alcanzado también a los padres de familia, pues muchos se organizan en grupos de mensajería instantánea para coordinar encuentros, compartir listas de imágenes repetidas y planificar visitas a ferias de intercambio. La contadora Juliana Ferreira reconoció que de manera inicial pensó que el entusiasmo de su hija por las estampas sería pasajero, pero no fue así. «Compramos el álbum para divertirnos unos días, pero ahora toda la familia participa. Incluso los abuelos revisan los ‘cromos’ repetidos cuando vienen a visitarnos», relató entre risas. Los comercios también han aprovechado este fenómeno de coyuntura, así que librerías, quioscos y centros comerciales organizan jornadas especiales para coleccionistas, mientras que aplicaciones móviles ayudan a registrar los obtenidos y a calcular el porcentaje completado del álbum. Algunos especialistas, sin embargo, llaman a la moderación como en el caso de psicólogos consultados por medios brasileños, para quienes la «obsesión» por completar las colecciones puede generar frustración entre niños, por lo que recomiendan que los padres de familia acompañen a sus hijos en el proceso, sin convertirlo en competencia. Pero lo cierto es que la mayoría de las familias refiere el aspecto positivo de la experiencia, en una época de predominio de las pantallas electrónicas, porque el intercambio ha devuelto a muchos niños el hábito de verse cara a cara para compartir una afición común. Mientras el inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026 se acerca, la competencia para miles de pequeños aficionados brasileños ya comenzó, pero no en los estadios de Canadá, Estados Unidos o México, sino en las páginas de un álbum convertido en el gran protagonista de recreos y reuniones familiares. Fin