Entrevista: Cuba ha sido una obsesión para EE. UU., considera académico cubano
Por Raúl Menchaca LA HABANA, 24 may (Xinhua) — Controlar a Cuba ha sido una «obsesión» histórica para Estados Unidos, acentuada con el triunfo, en 1959, de la Revolución encabezada por el fallecido líder Fidel Castro (1926-2016), consideró el académico cubano Hassan Pérez. «Cuba ha sido, en muchos sentidos, una obsesión para esos sectores de la élite dominante en aquel país, que han pretendido, de una u otra manera, dictar las pautas de lo que acontezca en esta geografía», explicó el doctor en Ciencias Históricas por la Universidad de La Habana. En diálogo con Xinhua, recordó los seis intentos de Washington por comprarle la isla a la metrópoli española en el siglo XIX, después la intervención militar en 1899 y el andamiaje neocolonial instaurado a partir de 1902, que hicieron que la isla fuera «un protectorado». «Existe una pretensión sempiterna de las élites políticas estadounidenses por maniatar, y controlar a través de diferentes vías, los destinos de la nación cubana», aseguró en referencia histórica a la tensa situación actual que vive la isla ante la hostilidad de la Administración de Donald Trump. En ese sentido, señaló la reactivación de la Doctrina Monroe, nacida en 1823 y que estableció que «América es para los americanos», entendidos estos como los estadounidenses, una actitud política cuya adaptación moderna tiene el apelativo de «Doctrina Donroe» o «Corolario Trump». La modernización de esa doctrina, impulsada desde el año pasado por Washington, establece que Estados Unidos tiene derecho a intervenir, incluso con fuerzas militares, en América Latina y el Caribe para proteger su seguridad nacional, controlar recursos estratégicos y combatir el crimen organizado. «En el presente, ante la pérdida de influencia en otras áreas geográficas, reivindicar dicha doctrina, mediante el también llamado «Corolario Trump» es la confirmación de la esencia (de Estados Unidos), al tiempo que intensifica el mensaje de control sobre todo lo que suceda en el hemisferio», estimó Pérez sobre las apetencias imperialistas de la Casa Blanca. El historiador, a punto de cumplir 50 años, recordó que la Revolución de 1959, que derrocó a la dictadura de Fulgencio Batista (1952-1959), quebró el sistema hemisférico de dominación cimentado por Washington durante décadas. «Cuba, con una revolución de más de 67 años, es un caso de enorme singularidad (…) con independencia de que se repitan determinados patrones, en cuanto al comportamiento del ejecutivo estadounidense, como parte de la ofensiva integral contra los procesos emancipatorios en América Latina», afirmó el estudioso. El también investigador del habanero Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos refirió la solidez de la unidad del liderazgo cubano, al evocar la posibilidad de una agresión estadounidense similar a la ocurrida en Venezuela a inicios del pasado mes de enero. Pérez subrayó, como otros factores a tener en cuenta, la voluntad y determinación cubanas «de no ser un Estado vasallo de ninguna potencia», así como el rechazo del pueblo estadounidense a otra aventura militar. «No tengo dudas de que la inmensa mayoría del pueblo estadounidense, sin ser experta en modo alguno sobre la realidad cubana, se opondría categóricamente a cualquier agresión militar contra la Mayor de las Antillas», aseveró. No obstante, Pérez apuntó que siempre ha habido espacio para el diálogo entre Estados Unidos y Cuba, más allá de las innumerables divergencias y desencuentros en múltiples ámbitos. «La historia también recoge, con amplitud, los ejemplos, unos más logrados que otros, obviamente, en los cuales se encontraron canales, públicos y secretos, para propiciar el debate, y encontrar soluciones, a varios aspectos que han marcado el conflicto bilateral desde 1959», rememoró. Afirmó que «desde la parte cubana, (…) la puerta siempre ha estado abierta, dejando claro que es posible abordar cualquier asunto, sin que ello implique la cesión de soberanía». «Desde esa óptica existen hoy diversas cuestiones que pueden y deben ser abordadas mediante el acercamiento diplomático, las cuales permitirían, además, llegar a potenciales acuerdos de gran impacto para ambos países», subrayó. El politólogo señaló que muchas veces el obstáculo en la relación bilateral han sido los sectores de la emigración cubana asentada en el sur de Florida, que ha impuesto esa agenda por encima del interés de la mayoría de los estadounidenses. «Cuba es un Estado de paz que no ha constituido jamás una amenaza a la seguridad nacional de país alguno», concluyó al comentar la designación de la isla caribeña, por parte de Washington, como un Estado patrocinador del terrorismo y «una amenaza a la seguridad nacional». Fin