Estudio brasileño revela tres olas migratorias en poblamiento de Sudamérica, una de ellas desde Mesoamérica
SAO PAULO, 12 may (Xinhua) — Un estudio genómico considerado histórico por la comunidad científica concluyó que los pueblos indígenas actuales de América del Sur descienden de tres grandes olas migratorias, la más reciente procedente de Mesoamérica, región que comprende el actual México y parte de América Central, hace aproximadamente 1.300 años. La investigación, coordinada por la genetista Tábita Hünemeier del Instituto de Biociencias de la Universidad de Sao Paulo, fue publicada en la revista científica «Nature» y difundida este martes por la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de Sao Paulo (Fapesp, siglas en portugués), que participó en su financiamiento. El hallazgo principal del trabajo es la identificación de una tercera ola migratoria antes no documentada. El estudio analizó 128 genomas completos de 45 pueblos indígenas de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, México, Paraguay y Perú, y los comparó con 71 secuencias genéticas adicionales de bases de datos internacionales. «Llegamos a estas conclusiones por medio de un trabajo muy intenso desde el punto de vista de las colaboraciones», señaló Hünemeier, quien destacó que la investigación reveló una diversidad genética indígena mayor de la estimada previamente. El trabajo también confirmó dos migraciones anteriores hacia Sudamérica. La primera, con registros arqueológicos de hasta 12.000 años en sitios como Lagoa Santa, en el estado brasileño de Minas Gerais, y en Chile. La segunda habría ocurrido hace unos 9.000 años, con huellas genéticas y arqueológicas en regiones de Perú y Argentina. La investigación también advirtió que, tras la llegada de los europeos a partir de 1492, las poblaciones indígenas disminuyeron significativamente y se fragmentaron debido a epidemias, esclavización y cambios en sus formas tradicionales de vida. Otro hallazgo considerado enigmático es la presencia en el ADN sudamericano de fragmentos genéticos antiguos vinculados a poblaciones de Australasia, neandertales europeos y denisovanos del este asiático. Los investigadores plantean que esos genes podrían haberse conservado por selección natural debido a posibles ventajas biológicas aún no determinadas. Entre los coautores destaca la biomédica indígena Putira Sacuena, de la Universidad Federal de Pará, señalada como la primera mujer indígena en Brasil en participar en investigaciones de antropología genética. El arqueólogo André Strauss, del Museo de Arqueología y Etnología de la Universidad de Sao Paulo, afirmó que el estudio ayuda a resolver preguntas abiertas sobre los ancestros de los pueblos indígenas actuales y confirma las dos olas migratorias previamente conocidas, además de caracterizar la tercera. Fin