Entrevista: Gestión macroeconómica de Perú contribuye a reducción de pobreza monetaria en 2025

Por José Aguiar LIMA, 9 may (Xinhua) — La gestión macroeconómica, la solidez del crecimiento y el dinamismo de la inversión pública y privada contribuyeron en la caída de la pobreza monetaria en Perú durante el año 2025, cuando mostró una reducción de 1,9 puntos porcentuales al pasar de 27,6 a 25,7 por ciento. De acuerdo con el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), esos factores permitieron «incrementar la generación de empleo y ampliar las oportunidades para que más peruanos accedan a mejores condiciones de vida». Según confirmó a Xinhua el economista Javier Zúñiga, gerente general de la firma Asesoría y Negocios Financieros S.A. (Asfinsa), esta reducción de la pobreza, que aún afecta a 8,8 millones de peruanos, «se fundamenta en una gestión macroeconómica» que priorizó la estabilidad de precios. En tanto, el crecimiento del 3,4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) funcionó como el «catalizador» para la recuperación del mercado interno, gracias a lo cual la inflación se mantuvo bajo control y dentro del rango meta (entre uno y tres por ciento) para asegurar que la economía genere «energía suficiente» y así mejorar el «ingreso real». Respecto al impacto de la inversión pública, el economista resaltó el récord histórico de 60.422 millones de soles (unos 17.667 millones de dólares), «un choque de demanda positivo» que estimula la creación de puestos de trabajo en sectores estratégicos como la construcción y los servicios del Estado. Pero a pesar de estos indicadores alentadores, Zúñiga precisó que la informalidad laboral sigue siendo el «desafío estructural más severo» del país andino al situarse en «niveles preocupantes» que bordean el 78 por ciento a nivel nacional, lo que significa que ocho de cada diez trabajadores peruanos carecen de seguridad social y de beneficios de ley. «Esta fragmentación del mercado laboral limita la productividad sistémica del país, ya que la gran mayoría de la población ocupada se desempeña en unidades productivas de subsistencia con nula capacidad de innovación», precisó el especialista, al advertir que esta situación actúa como un «techo de cristal» para el desarrollo. Para superar esta barrera, destacó el papel del «círculo virtuoso» de la inversión pública y privada, mecanismo que permite elevar la escala de las empresas y crear las condiciones necesarias para que las microempresas ganen competitividad y se diversifique el crecimiento más allá del sector primario exportador. De cara al año 2026, el objetivo del Gobierno es consolidar una tendencia de crecimiento superior al 3,1 por ciento, apoyada en la disciplina fiscal y la reducción del déficit. Esto permitirá planificar proyectos de largo plazo y asegurar que los programas sociales tengan siempre el «financiamiento necesario». Zúñiga puntualizó que la estabilidad macroeconómica es el activo más valioso del Perú, país que cuenta con uno de los niveles de deuda pública más bajos de la región (alrededor del 32 por ciento del PIB), lo que otorga una resiliencia única frente a la incertidumbre global. «Al mantener las variables macro bajo control, aseguramos que el crecimiento sea inclusivo, transformando la potencia de nuestras exportaciones y la inversión en una mejora real del poder adquisitivo para los sectores más vulnerables de nuestra sociedad», acotó. Fin