Entrevista: Vehículos chinos eléctricos son furor en Brasil y pueden redefinir mapa del sector en Sudamérica

SAO PAULO, 29 abr (Xinhua) — La irrupción de las automotrices chinas en Brasil no solo transformó el mercado local de vehículos eléctricos, sino que comenzó a redefinir el mapa tecnológico del parque automotor en América del Sur, con impactos en innovación, industria y comercio regional, evaluó el director de Contenido e Investigación del Consejo Empresarial Brasil-China (CEBC), Tulio Cariello. «Creo que China tiene una influencia significativa en ese cambio del mapa de la industria automotriz, no necesariamente en América Latina en su conjunto, sino en América del Sur», afirmó Cariello durante una entrevista con Xinhua. El especialista destacó que este cambio se observa con mayor claridad en el plano comercial y productivo, con una creciente presencia china en el suministro de vehículos y en la estructura industrial regional. Las calles de Brasil comenzaron a tener automóviles electrificados, eléctricos e híbridos, dando cuenta de la recepción de los consumidores a los vehículos de marcas chinas. «Hoy China es el principal proveedor de autos de Brasil, algo que era impensable hace unos cinco o seis años», sostuvo el directivo del CEBC. Cariello explicó que la llegada de automotrices chinas coincidió con un momento incipiente del mercado de vehículos eléctricos en el país. «En realidad, el mercado de autos eléctricos aún era muy incipiente en Brasil cuando estas empresas comenzaron a vender vehículos aquí, principalmente BYD (Build Your Dreams) y GWM (Great Wall Motor)», señaló. Brasil, además, tiene a China desde 2009 como su principal socio comercial y ha desarrollado una política de atracción de inversiones en tecnologías sostenibles, que incluyen la apertura de fábricas de las marcas chinas en su territorio. La diferencia, según el analista, fue la estrategia centrada en electrificación. «China ya tenía, de hecho, tanto en el propio país como en otros mercados, un liderazgo muy consolidado en el área de autos eléctricos, fruto de décadas y décadas de inversión en ese sector. Ellos entraron en Brasil en el momento en que ese mercado aún no estaba plenamente establecido y fueron los primeros en, de hecho, invertir y ver la oportunidad de un mercado naciente», explicó. El avance no se limita a las ventas, sino que incluye un componente tecnológico que comienza a cambiar la percepción de los consumidores. «Empezamos a ver aquí en el país productos chinos de alta calidad, comparables muchas veces a productos de otros países como Estados Unidos y algunos países europeos, que son países consolidados en el área tecnológica. Y son productos que, más que fabricados en China, son elaborados allí: el diseño también es chino, son pensados en China», afirmó. El especialista vinculó esta evolución con experiencias previas en otros sectores tecnológicos, como los teléfonos celulares marca Xaomi. «Creo que el auto eléctrico es quizás hoy el más emblemático, pero esto comienza antes, en realidad, principalmente con el tema de los celulares. Xiaomi, por ejemplo, es muy representativa en esa área de tecnología», indicó. En el ámbito industrial, Cariello subrayó la instalación de fabricantes chinos en Brasil como un cambio estructural en el sector automotor, con empresas como BYD y GWM operando o instalando plantas en el país, junto a la presencia previa de Chery. «Las empresas chinas no solo como proveedores de autos, sino también como productores dentro del parque industrial brasileño», afirmó. En ese sentido, mencionó que estas compañías ocuparon instalaciones que anteriormente pertenecían a automotrices occidentales, contribuyendo a sostener la actividad industrial. «Eso es muy positivo en términos de mantenimiento de empleos», evaluó, aunque advirtió que el modelo productivo aún depende de la importación de componentes. «Seguimos importando muchas piezas de China y de otros países, pero sobre todo de China, para armar estos autos aquí», explicó. El analista concluyó que el desafío para Brasil y América del Sur será avanzar hacia una mayor cooperación tecnológica para fortalecer el desarrollo de la industria automotriz regional. Fin