Especial: Balotaje golpea al oficialismo y redibuja el poder regional en Bolivia

Por René Quenallata Paredes LA PAZ, 19 abr (Xinhua) — Bolivia cerró este domingo un ciclo electoral con un resultado que reconfigura su mapa político regional y deja al oficialismo en una posición debilitada, tras sufrir una derrota contundente en la segunda vuelta de las elecciones subnacionales. Los datos del Sistema de Transmisión de Resultados Preliminares (Sirepre), difundidos por el Tribunal Supremo Electoral (TSE), perfilan una tendencia clara que establece que, de las cinco gobernaciones definidas en balotaje, el bloque gubernamental apenas logró imponerse en una, en el departamento de Beni, lo que reduce su control territorial a dos de las nueve regiones del país. El desenlace confirma el desgaste político del oficialismo, articulado en torno a la alianza Patria y liderado por el presidente Rodrigo Paz, que no logró capitalizar la segunda vuelta para revertir su débil desempeño en la primera ronda del 22 de marzo, cuando ya había evidenciado dificultades para alcanzar mayorías sólidas. En contraste, las fuerzas opositoras y agrupaciones regionales consolidaron su avance en plazas fundamentales. En Santa Cruz (este), el mayor padrón electoral del país, Juan Pablo Velasco del opositor Libre se impuso con más del 57 por ciento de los votos, mientras que en Tarija (sur), María René Soruco logró una victoria categórica que superó el 70 por ciento, una de las más amplias de la jornada. En Chuquisaca (sur), Luis Edson Ayllón alcanzó más del 53 por ciento, y en Oruro (oeste), Édgar Sánchez se impuso con un respaldo superior al 52 por ciento, en una contienda más ajustada. El único resultado favorable al oficialismo se registró en Beni (noreste), donde Jesús Egüez superó el 53 por ciento de los votos. Sin embargo, el peso demográfico y político de esta región es limitado en comparación con el de otras como Santa Cruz, La Paz y Cochabamba, lo que reduce el impacto estratégico de esa victoria para el Gobierno central. Para el analista político y magíster en Econometría Armando Ortuño, estos resultados no solo reflejan una derrota coyuntural, sino la consolidación de un escenario estructural de fragmentación política. «El bloque gubernamental no ha podido capitalizar victorias para fortalecer su gobernabilidad desde las regiones», explicó, al señalar que el oficialismo llegó al balotaje sin haber logrado imponerse con claridad en ninguna gobernación. Ortuño subrayó que Bolivia ratifica un «escenario plural, sin una fuerza política dominante», lo que obliga a los actores a construir alianzas regionales para garantizar la gobernabilidad. En su criterio, esta dispersión del poder limita las posibilidades del Gobierno de articular una base territorial sólida y proyectar su influencia desde los departamentos hacia el ámbito nacional. Con el resultado confirma que, de las nueve gobernaciones, apenas dos, La Paz y Beni, son del oficialismo, las demás son de corrientes opositoras. El presidente del TSE, Gustavo Ávila, destacó que la jornada electoral se desarrolló con normalidad y subrayó el cierre de un ciclo «amplio, exigente y profundamente democrático», que ha puesto a prueba la capacidad institucional del órgano electoral. Con más del 95 por ciento de las actas procesadas en los departamentos en disputa, las tendencias son consideradas irreversibles, a la espera del cómputo oficial final que confirmará a las nuevas autoridades subnacionales para el periodo 2026-2031 que asumirán sus cargos el próximo 4 de mayo. El resultado del balotaje, en criterio de analista Ortuño, no solo redefine liderazgos regionales, sino que proyecta un escenario nacional más complejo, en el que el Gobierno deberá gestionar un país políticamente plural y atomizado, sin mayorías claras y con una creciente necesidad de acuerdos interinstitucionales. Fin