Especial: Recrudecimiento del bloqueo contra Cuba golpea la rutina escolar de los niños

LA HABANA, 12 abr (Xinhua) — Niurka Zamora, madre de un niño de 5 años del municipio San Miguel del Padrón en La Habana, explicó que desde principios de febrero pasado la rutina escolar de su hijo se ha vuelto una odisea diaria por las afectaciones ligadas al recrudecimiento del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba. Su hijo ahora entra más tarde al Círculo Infantil y debe ser recogido antes de las 4:30 de la tarde porque las educadoras también tienen dificultades para llegar al centro por falta de combustible y transporte. Ella trabaja en otro municipio de la capital cubana y conseguir movilizarse se ha convertido en un reto ante el alto precio del transporte privado. Por su parte, Gloria Rivero, madre de un estudiante de quinto grado en la provincia oriental de Holguín, relató que su hijo aprovecha las pocas horas de electricidad al día para estudiar, pues las clases ahora son solo en horario de mañana. Rivero refirió que aquellos estudiantes que imparten sus clases en el horario de la tarde deben apresurarse para hacer las tareas con luz natural, ya que «bajo la mecha de una lámpara resulta imposible» y además afecta a la vista del menor. «Es muy complejo poder llegar hasta la escuela, no es muy lejos, pero antes era mucho más fácil porque te alcanzaba el transporte, ahora tenemos que ir a pie unos 20 minutos diarios», dijo a Xinhua. De acuerdo con información oficial brindada por el Ministerio de Educación de la nación caribeña en el programa Mesa Redonda, el Gobierno cubano ha actualizado sus estrategias para defender el curso escolar ante el recrudecimiento del bloqueo, que ha limitado el acceso a combustibles y repuestos para los ómnibus escolares. Esa carencia ha obligado a modificar horarios de entrada y salida en muchos centros educativos de la isla, lo que desajusta las jornadas laborales de los padres. Luis Abel Hernández, padre residente en Centro Habana y conductor de un triciclo, comentó que gracias a ese vehículo puede lograr que su hijo llegue cada día a la escuela. Sin embargo, denunció una gran inestabilidad por los apagones dentro de las aulas, que impiden que los niños reciban las clases como deberían. «También me imagino que los mismos profesores tratan de dar su máximo esfuerzo, pero nadie en el país tiene corriente y así no hay quien pueda», lamentó. Zamora añadió que en su hogar los cortes de electricidad le impiden en ocasiones preparar el desayuno del menor o incluso conservar los alimentos. «Vivimos en una angustia eterna», afirmó, apuntando directamente a Washington como responsable. «Es una medida muy cruel, el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba nos afecta a nosotros, no al Gobierno. Trump y su camarilla afectan a los niños, a las madres», sentenció esta habanera. La madre de San Miguel del Padrón también advirtió sobre el impacto emocional y cognitivo en la primera infancia de las noches sin el descanso adecuado por los apagones y explicó que, aunque el ciclo preescolar no tiene una gran carga académica, el niño debe llegar tranquilo a la escuela para poder captar la información. «Al final los niños son los que más afectados están, porque les cambia la rutina, algo tan básico como ver la televisión no pueden hacerlo porque no hay electricidad», lamentó Rivero. Hernández reconoció que el curso escolar se ha ido adaptando a la situación del país, pero expresa su preocupación por el futuro académico de su hijo. «Aunque los profesores están haciendo su esfuerzo, es muy difícil», afirmó el padre. Zamora pide al mundo que exija el fin del bloqueo contra Cuba, el causante de la crisis económica que enfrenta la isla. «Estados Unidos es el único culpable, el mundo tiene que darse cuenta y exigir que se acabe esa política contra Cuba, porque los cubanos estamos sufriendo muchísimo», reclamó. Durante más de seis décadas, Cuba ha estado sujeta a medidas coercitivas unilaterales cuyos efectos han sido documentados en distintos sectores, incluida la educación, señaló un informe de la UNESCO. «De acuerdo con estimaciones sectoriales, estas restricciones han generado pérdidas significativas, traducidas en carencias de papel y materias primas que limitan la impresión de cuadernos y textos, así como en dificultades para renovar mobiliario, equipamiento e infraestructura», citó el texto. Según la organización internacional, se calcula que más de 2.000 escuelas requieren apoyo urgente y existe un déficit de 26.000 docentes, con efectos en la calidad y la cobertura educativa en los distintos niveles. La escasez de hidrocarburos por la que atraviesa actualmente la isla, debido al bloqueo de Estados Unidos, ha obligado a implementar ajustes temporales como modalidades semipresenciales y reorganización de horarios que han afectado a más de un millón de estudiantes. Ante este panorama, la UNESCO instó el pasado febrero a movilizar financiamiento para asegurar que el aprendizaje continúe de manera segura, pues el «costo de la inacción recaería sobre toda una generación». Fin