Especial: Analistas ven señales de recesión en Bolivia tras dos meses consecutivos de caída de precios
Por René Quenallata Paredes LA PAZ, 11 abr (Xinhua) — Bolivia registra dos meses consecutivos de caída de precios, un giro tras la inflación de 20,4 por ciento en 2025 que economistas interpretan como señal de debilitamiento del consumo y riesgo de recesión si la tendencia continúa. Este fenómeno, conocido como deflación, comenzó en febrero con un descenso de 0,62 por ciento y continuó en marzo con una reducción de 0,34, debido a la eliminación de la subvención a los combustibles, ajustes en el tipo de cambio y otras medidas, indicó el Instituto Nacional de Estadística. El analista jurídico y económico, José Ugarte, comentó a Xinhua que las decisiones del Gobierno impulsaron inicialmente la inflación y redujeron los incentivos al consumo de los hogares, lo que provocó una caída de la demanda y, en consecuencia, la actual disminución de precios. «Estamos frente a una caída de la demanda agregada. Las familias han perdido poder adquisitivo, las ventas han bajado porque sigue con precios elevados. Esto es un indicio claro de enfriamiento económico», precisó. A su juicio, el fenómeno es resultado de un ajuste tras el «shock» inflacionario, por lo que no debe interpretarse como una señal positiva. «Puede ser una advertencia temprana de una fase recesiva», advirtió. En contraste, el ministro de Planificación del Desarrollo y Medio Ambiente, José Fernando Romero, dijo el lunes a la prensa que la inflación está «totalmente controlada» y atribuyó las variaciones a factores puntuales como condiciones climáticas y medidas del Ejecutivo. «Las cifras están hablando por sí solas (…) está controlada», indicó el titular, quien además destacó la estabilidad del tipo de cambio y que las políticas económicas «están en la vía correcta». Sin embargo, el investigador y economista Luis Fernando Romero Torrejón manifestó a Xinhua que Bolivia atraviesa un momento de ajuste complejo tras el colapso inflacionario del año pasado del 20,4 por ciento. «La inflación negativa es parte de una corrección, pero también refleja una economía que pierde dinamismo. Si no se toman medidas, podría consolidarse un escenario de bajo crecimiento o incluso recesión», alertó. A su juicio, la restricción de divisas, el déficit fiscal y la caída de ingresos por exportaciones limitan la capacidad de respuesta económica. Por su parte, el economista Gonzalo Chávez, director de la Escuela de Competitividad y Productividad de la Universidad Católica Boliviana, consideró que la caída de precios responde a una recesión. «Cuando hay recesión, no hay ventas ni demanda, y eso implica caída de precios», aseveró. Los analistas coincidieron en que el principal reto del Gobierno será reactivar la demanda interna sin generar nuevas presiones inflacionarias, en un contexto de limitaciones fiscales y financieras. Proponen impulsar la inversión pública, diversificar exportaciones y dinamizar la economía, priorizando eficiencia del gasto frente a expansiones indiscriminadas. Ugarte recomendó apostar por proyectos en infraestructura y producción, junto con la estabilización del cambio para reducir brechas, fortalecer la moneda local e incentivar el ingreso de divisas. Romero subrayó la urgencia de reactivar el crédito productivo y restablecer la liquidez, mientras Chávez aconsejó políticas que eviten un rebrote inflacionario, basadas en financiamiento mediante garantías e incentivos, en un escenario donde la falta de liquidez limita la recuperación. Los economistas convinieron en que la evolución de los próximos meses será fundamental para determinar si el país logra estabilizar su economía o si se encamina hacia la recesión, como prevé el Banco Mundial. Esta institución proyectó que Bolivia tendrá en 2026 una contracción de 3,2 por ciento del Producto Interno Bruto, lo que sería su peor desempeño en años y el más bajo de la región. Fin