Entrevista: Falacias sobre crecimiento de China ignoran su apuesta por desarrollo de alta calidad, afirma experto argentino

BUENOS AIRES, 6 abr (Xinhua) — El objetivo de crecimiento económico de China de entre un 4,5 y 5 por ciento para 2026 refleja la apuesta sostenida del país asiático por encauzar un desarrollo de alta calidad, en medio de un complejo escenario internacional marcado por tensiones e incertidumbre, expresó el académico argentino Sebastián Schulz. En una entrevista reciente con Xinhua, el especialista en estudios chinos sostuvo que parte de los análisis que se construyen desde algunos medios de comunicación occidentales se basan en una lectura incompleta del proceso económico chino y omiten cambios profundos en su modelo de desarrollo en las últimas décadas. «Muchos análisis occidentales omiten deliberadamente el cambio en el patrón de desarrollo que China ha experimentado en estos últimos diez años, que ha pasado de priorizar casi exclusivamente el crecimiento cuantitativo a centrarse en un crecimiento de tipo cualitativo que prioriza el equilibrio, la coordinación, la sostenibilidad, la distribución y el consumo», subrayó el investigador del Centro de Estudios Chinos del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de La Plata. Schulz explicó que la meta actual, definida en el XV Plan Quinquenal (2026-2030), no es conservadora ni evidencia un «agotamiento económico», sino que responde a la evolución de una economía cuya base de crecimiento se ha ampliado sostenidamente y que ha priorizado objetivos de carácter estructural, como la prosperidad común. El también profesor en distintas casas de estudios, como la Universidad Nacional de Lanús, descartó que el objetivo planteado sea modesto si se considera el contexto de un escenario internacional complejo. «Tampoco se trata de números conservadores, teniendo en cuenta que atravesamos una etapa de severas convulsiones en el escenario internacional que atentan contra sectores críticos en materia de comercio, alimentaria y energética», expresó Schulz, al tiempo que destacó el desempeño estable y en aumento de la economía china en relación con el de economías desarrolladas. Para el académico, el eje actual del desarrollo chino se centra en la innovación tecnológica y la consolidación de «nuevas fuerzas productivas de calidad» con la orientación a la innovación como el vector principal del desarrollo. «China es consciente de que el desarrollo científico-tecnológico en las áreas estratégicas es fundamental para alcanzar el sueño de revitalización de la nación china, por lo que ha definido destinar esfuerzos y recursos a la investigación y desarrollo de inteligencia artificial, redes de sexta generación, robotización y modernización industrial, entre otras áreas sensibles», precisó. «Lo novedoso de China es que estos desarrollos se han realizado siguiendo una ética de la prosperidad común, que guía su desarrollo a partir de la búsqueda de mejorar las condiciones materiales y espirituales de vida de su población y no la mera ganancia empresarial», agregó. Considerando el actual contexto internacional, Schulz opinó que los objetivos de China incorporan las permanentes tensiones globales sin perder su orientación estratégica de largo plazo. «Es entendible que los nuevos objetivos del desarrollo diseñados por China tengan en cuenta el contexto geopolítico actual, caracterizado por la agudización de las tensiones y conflictos internacionales, y las tendencias proteccionistas, unilaterales e injerencistas. Sin embargo, considero que ninguna coyuntura externa hará a China alejarse de sus objetivos de revitalización nacional», apuntó. El profesor universitario también cuestionó otra de las interpretaciones extendidas en algunos análisis que apunta a que el modelo económico chino estaría basado exclusivamente en las exportaciones, al considerar que se trata de una visión reduccionista que no refleja su complejidad actual. «Si bien las exportaciones fueron un motor clave en etapas anteriores, el país ha transitado hacia un modelo más diversificado, donde el crecimiento no depende exclusivamente de la demanda externa, sino de una combinación de múltiples factores internos y externos», comentó. Asimismo, subrayó que la inversión ha sido un componente central de este proceso, impulsada por una fuerte intervención estatal orientada al desarrollo de infraestructura, tecnología y sectores estratégicos, en línea con programas que buscan transformar la estructura productiva mediante la innovación. A la par, destacó el creciente protagonismo del consumo interno como motor del crecimiento, vinculado a la mejora de ingresos y la reducción de desigualdades, en el marco del objetivo de alcanzar una «prosperidad común». En conjunto, Schulz enfatizó que la economía china mantiene un papel central en la estabilidad global, especialmente para los países en desarrollo. «China se ha consolidado como un actor fundamental del orden económico internacional, al constituirse como el principal socio comercial de una gran cantidad de países, lo que la convierte en un motor central del comercio global», expresó. «Asimismo, es de destacar su papel como inversor en proyectos estratégicos a través de propuestas como la iniciativa de la Franja y la Ruta, con las que impulsa el desarrollo de infraestructura, conectividad y financiamiento en diversas regiones, especialmente en Asia, África y América Latina», concluyó el académico. Fin