Especial: Tradiciones, fiestas y viajes movilizan a Uruguay

Por Gerardo Laborde MONTEVIDEO, 2 abr (Xinhua) — Fiestas populares con décadas de tradición marcan en distintos puntos de Uruguay la Semana de Turismo, como se conoce localmente al feriado de Semana Santa, caracterizado por un intenso movimiento turístico interno y una amplia agenda cultural, deportiva y recreativa. Festivales de folklore y cerveza, jineteadas, el atractivo histórico de Colonia del Sacramento (oeste), las termas del litoral, los balnearios del este y el turismo rural aparecen entre los destinos más demandados durante estos días. Ya en pleno otoño austral, la semana coincide con los últimos tramos de la temporada de playas y también con propuestas de campamentos en montes y actividades en espacios naturales. El ministro de Turismo, Pablo Menoni, afirmó días atrás que «los niveles de reserva y la llegada de pasajeros nos muestran que la semana viene bien» y que se ubica «en niveles similares a los de 2025». Este periodo está marcado por asuetos generalizados en la administración estatal, el sector privado y la enseñanza. Como ocurre cada año desde 1966, la ciudad de Paysandú (litoral), sobre el río Uruguay y en la cabecera del puente internacional que conecta con la localidad argentina de Colón, es sede de la tradicional Semana de la Cerveza, que atrae a miles de visitantes. La fiesta ofrece patios cerveceros, espectáculos de artistas nacionales y extranjeros y diversos atractivos en un predio con un anfiteatro para 20.000 espectadores. Al inaugurar el evento con el clásico espichado del barril, el intendente del departamento de Paysandú, Nicolás Olivera, afirmó que sus habitantes son «bien orgullosos de esta semana», cuando se ponen «las mejores galas para recibir a un montón de gente que viene de otro lado». En paralelo, Colonia del Sacramento (oeste), fundada por portugueses en 1680 y con su casco histórico declarado Patrimonio de la Humanidad por la Oficina de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), registra una fuerte afluencia de visitantes. En el noreste del país, más cerca de la frontera con Brasil, el Festival del Olimar en el departamento de Treinta y Tres reúne cada noche a miles de personas en un entorno natural marcado por el río y el monte. Desde 1973 esta fiesta honra al río homónimo con una marcada identidad folclórica y amplió su propuesta con noches de rock y música tropical. El intendente departamental de Treinta y Tres, Mario Silvera, destacó el «carácter identitario» de este festival y su arraigo en la «cultura local». La semana también tiene un fuerte componente deportivo con la disputa de la tradicional Vuelta Ciclista del Uruguay, la más importante del calendario local y la carrera de ruta más antigua del continente, mientras en Montevideo conviven la 99 Criolla del Prado, con sus clásicas jineteadas, y el Festival Cinematográfico Internacional. Las raíces de este peculiar feriado se remontan a 1919, cuando, tras la separación entre la iglesia católica y el Estado, la Semana Santa fue rebautizada oficialmente como Semana de Turismo. Su cierre simboliza en la cultura popular uruguaya el verdadero comienzo del año laboral y académico tras el verano austral. Según reza el dicho popular, en Uruguay el año recién «comienza» cuando el último ciclista de la Vuelta cruza la meta final el domingo en Montevideo. Fin