Especial: Casa Mínima, rareza arquitectónica de Buenos Aires que concita la atención de vecinos y turistas

BUENOS AIRES, 28 mar (Xinhua) — Una construcción del siglo XIX se ha convertido en centro de atención en el barrio bonaerense de San Telmo (sur), hasta donde llegan vecinos y turistas atraídos por tratarse de la casa más angosta de la capital argentina. Casa Mínima, cuyo frente se extiende solo 2,50 metros, es la edificación más estrecha de la ciudad y «quizás la más carismática», dijo a Xinhua Lucía Galluzzo, historiadora del arte de la Universidad de Buenos Aires. Ubicada en el Pasaje San Lorenzo y única de su tipo en la capital, tiene 13 metros de profundidad y sus formas son el residuo de reformas sucesivas que sufrieron las edificaciones de la manzana. Presenta una fachada compuesta por una puerta de dos hojas con cuarterones pintados de verde y, en la planta alta, un pequeño balcón con barrotes de hierro. «Nosotros lo que vemos desde la calle es una fachada que no alcanza los 3 metros, de ahí viene su nombre, que se lo da un escritor. Esto en realidad es una propiedad prácticamente cuadrada, de 30 por 30 metros, cuya primera función fue como depósito de cueros de una de las familias más adineradas de la ciudad. Estamos hablando de principios del siglo XIX y, por supuesto, una propiedad tan antigua se vio transformada a lo largo de los años», dijo la académica. Galluzzo, quien se encarga de las visitas guiadas que atraen a porteños y turistas, contó que «de barraca pasó a mansión, de mansión a conventillo, y es en esa época de conventillo, a fines del siglo XIX, cuando se empieza a subdividir para crear habitaciones de alquiler. Una de esas subdivisiones es la Casa Mínima». «Cuando uno ingresa se encuentra con una estancia angosta, con una pared que la cierra hacia el lado derecho; esa pared en realidad es una construcción más bien moderna para dar respuesta a esta necesidad de que haya más departamentos o habitaciones para los inmigrantes que llegaban al país», relató la historiadora. Los conventillos a los que aludió la entrevistada eran viviendas colectivas típicas de finales del siglo XIX y principios del XX en Argentina, Uruguay y Chile, donde inmigrantes y trabajadores de pocos recursos compartían la cocina, el patio y los baños previo pago de alquiler. «Hay otras casas angostas en la ciudad y el mundo; lo particular que tiene esta es que en torno a ella, y por su particularidad arquitectónica, la gente del barrio empieza a fantasear por qué hay una casa tan angosta. Y en esa pregunta cada uno empieza a formar su propio relato». Las personas creen que allí residió un esclavo liberto, a quien su amo donó el terreno para edificar su hogar. De ahí que los porteños la llamaran por mucho tiempo «La casa del esclavo liberto». Esa historia «es falsa», sostuvo Galluzo. «La familia propietaria tenía esclavos, pero no regaló su casa a nadie. La pirámide social en el Buenos Aires de 1800 era estricta y las personas esclavizadas no tenían ningún derecho. Entonces, imaginar que una familia adinerada regala una porción de la casa a un esclavo es una fantasía». «Se ha hecho una investigación profunda, se han visto documentos y esta información no aparece en ningún lado (…) Además, este cerramiento tan claro que da su característica angosta es más moderno que la época de los conventillos. Ni siquiera por un rastro arquitectónico tendría sentido que un esclavo haya vivido aquí». Con todo, la casa sí está vinculada con la historia de los afrodescendientes en Argentina. «En esta propiedad se encontró registro arqueológico de presencia afro, una presencia que la historia, los medios de comunicación, incluso la educación, intentaron ocultar o minimizar por mucho tiempo», explicó Galluzo. «A nosotros lo que nos interesa con la visita a la Casa Mínima es echar luz sobre esa parte de la historia y esa raíz tan profunda de Argentina, que son sus raíces africanas», añadió. El inmueble es objeto de conservación arqueológica y se vincula con el cercano «Zanjón de Granados», la obra arqueológica más importante de la capital argentina. La propuesta turística y cultural organizada en Buenos Aires incluye visitas guiadas de 45 minutos, «en español e inglés, en las que se recorre no solo Casa Angosta, sino toda la propiedad adyacente y se cuenta su historia», detalló la historiadora. Fin