Prueba tecnológica china integra computación espacial con OpenClaw y robot humanoide
admin marzo 19, 2026BEIJING, 19 mar (Xinhua) — En lo que ha sido un logro histórico, un laboratorio chino consiguió fusionar tres tecnologías de vanguardia para controlar de manera remota desde el espacio, con la ayuda de herramientas inteligentes como el asistente OpenClaw y una potente capacidad computacional proporcionada por satélites en órbita, a un robot humanoide en funcionamiento en la Tierra. Este éxito fue alcanzado por el laboratorio conjunto integrado por la compañía aeroespacial comercial GuoXing Aerospace Technology y la Universidad Jiao Tong de Shanghai. En el experimento se integraron, en un único sistema de circuito cerrado, el asistente de inteligencia artificial (IA) de código abierto, la potencia de procesamiento ofrecida por un centro informático que opera desde el espacio, y el robot terrestre. Durante la prueba, el operador emitió comandos de voz y OpenClaw los subió a los satélites chinos que orbitan alrededor del planeta. Los modelos extensos de lenguaje con que estos han sido provistos realizaron inferencias utilizando su gran capacidad de procesamiento y luego transmitieron las decisiones de vuelta a la Tierra para que el agente de IA controlara los movimientos del robot sobre el terreno. Con este procedimiento, pionero en la aplicación en el espacio de servicios de IA basados en el uso de ‘tokens’ (unidades básicas de procesamiento del lenguaje informático), se ha demostrado la viabilidad de la computación realizada desde la órbita de la Tierra para activar agentes inteligentes con arquitecturas de silicio. Así, cuando las redes terrestres resultan poco fiables, dicha computación puede ofrecer el enorme potencial de la IA de alto rendimiento para posibilitar la operación de robots humanoides, perros robóticos cuadrúpedos, vehículos autónomos y drones. En enero, GuoXing Aerospace conectó el modelo de lenguaje Qwen3 de Alibaba a su centro informático en la órbita terrestre, lo que ha permitido llevar a cabo completamente desde allí diversas tareas de razonamiento de extremo a extremo. Previamente, en mayo de 2025, China había puesto en funcionamiento una nueva constelación de 12 satélites para la computación ejecutada en el espacio, el primer grupo del proyecto emprendido en este campo por la mencionada compañía con sede en Chengdu, en el suroeste del país. La firma tiene previsto haber construido para 2035 una extensa red de 2.800 satélites computacionales especializados, los cuales incluyen 2.400 de inferencia y 400 de entrenamiento, que serán desplegados en órbitas heliosíncronas, crepusculares (situadas en el límite entre el día y la noche), y de baja inclinación, a altitudes de entre 500 y 1.000 kilómetros. Se espera que su segundo y tercer grupo de satélites se pongan en marcha este año y que, para 2030, se haya completado una red de 1.000 satélites. Fin