Especial: Ciudad mexicana de Guadalajara retoma de forma gradual su ritmo cotidiano tras jornada de violencia

Por José Gabriel Martínez y Ricardo Montoya GUADALAJARA, México, 25 feb (Xinhua) — La vida cotidiana comienza a reanudarse de manera gradual con el regreso formal a clases hoy miércoles en la zona metropolitana de la ciudad de Guadalajara, en el occidental estado mexicano de Jalisco, tras los hechos violentos del pasado 22 de febrero, luego del operativo militar que derivó en la muerte del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera Cervantes, alias «El Mencho». Avenidas y sitios emblemáticos de la ciudad como el Periférico, la Glorieta de la Minerva o los Arcos de Guadalajara muestran esta semana una movilidad menor a la habitual, mientras los comercios abren de forma progresiva y el transporte público recupera su operación. En Zapopan, uno de los municipios más poblados del área metropolitana de Guadalajara, el amanecer ofrece imágenes inusuales: vialidades normalmente saturadas lucen despejadas y algunas escuelas aún permanecen cerradas o mantienen clases virtuales, mientras familias optan por limitar sus desplazamientos. Uno de los habitantes de la ciudad Daniel López describió un ambiente marcado por la cautela: «Creo que se está viviendo como tenso, no necesariamente con miedo, sino como que la situación está tensa, como que la ciudad está sola». «Vas en el transporte público y como que todos están alertas. Entonces creo que esa es la palabra correcta (que describe la situación): mucha tensión y un poco de nervios de parte de mucha gente», agregó López. Señaló también que el tránsito y la afluencia en el transporte público siguen por debajo de lo habitual en la capital jalisciense y su zona metropolitana. Las autoridades mexicanas reforzaron la seguridad en Jalisco desde el pasado domingo con el despliegue adicional de efectivos militares, en un intento por garantizar condiciones de normalidad, tras los «narcobloqueos» de carreteras y actos vandálicos registrados en diversas vías. Pero aunque la actividad económica se reactiva, la percepción de incertidumbre persiste entre la población del estado. Es el caso de Daniela Lizeth Grano, quien afirmó a Xinhua que la tranquilidad regresa poco a poco, aunque aún tiene miedo, «pero dentro de lo que cabe, poco a poco me voy sintiendo más tranquila», además de que mantiene comunicación constante con su familia y evita salir sola. El transporte público y los servicios esenciales ya operan de nuevo, aunque con menor demanda, como lo hizo notar Eric Gallo, otro de los habitantes de la urbe tapatía, al señalar que la ciudad vive una calma atípica. «En general hay una sensación rara, como de incomodidad. Entre que no sabemos qué está pasando, qué va a pasar, y entre que las calles están un poco más tranquilas», expresó. Para quienes trabajan en la movilidad urbana, la normalización avanza de forma paulatina, como lo manifestó el conductor de taxi Tomás Hernández, quien consideró que las actividades regresan de manera gradual. «Poco a poco se va a ir recuperando todo (…) la ciudad va recuperando su actividad», dijo el taxista, a la vez que se refirió a la comunicación constante entre transportistas para evitar zonas de riesgo, ya que las unidades de transporte público fueron de las más afectadas en los hechos violentos desatados por criminales tras la captura y muerte de «El Mencho». Mientras tanto, patrullajes policiales se mantienen visibles en el centro histórico y espacios públicos de Guadalajara, donde peatones, parejas y familias retoman de forma lenta la vida cotidiana. En plazas y andadores, la afluencia aún es moderada, reflejo de una ciudad que avanza hacia la normalidad con prudencia. El Gabinete de Seguridad de México ha informado que continúa la coordinación con autoridades locales para garantizar la seguridad y el retorno ordenado a las actividades cotidianas, en medio de un proceso que combina reapertura económica, ajustes en el sistema educativo y vigilancia reforzada. En Guadalajara, la rutina vuelve paso a paso y entre calles menos congestionadas o comercios que levantan cortinas, la ciudad intenta recuperar su pulso habitual, mientras sus habitantes equilibran la necesidad de continuar con sus actividades diarias y el deseo de preservar la tranquilidad. Fin