Especial: Arancel global anunciado por Trump puede modificar mapa de competitividad global, afirman expertos
RÍO DE JANEIRO, 23 feb (Xinhua) — El nuevo arancel global del 15 por ciento anunciado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre las importaciones provenientes de todos los países puede modificar el mapa de competitividad internacional en el comercio con la mayor economía del mundo y generar efectos diferenciados entre sus socios, según afirmaron economistas a Xinhua. La decisión de Washington de aplicar una tarifa uniforme a los productos importados se produce tras la suspensión judicial de un esquema anterior que preveía aranceles diferenciados por país y sector, y abre una nueva etapa en la política comercial estadounidense marcada por la generalización de barreras a la entrada de bienes extranjeros. Para el economista André Perfeito, la adopción de una tasa uniforme modifica el eje de competencia entre países exportadores. «Cuando todos los países pasan a enfrentar la misma barrera arancelaria, el diferencial competitivo deja de estar determinado por acuerdos preferenciales o sanciones específicas y pasa a depender más de factores estructurales como el tipo de cambio, la productividad o los costos logísticos», explicó Perfeito a Xinhua. En ese contexto, Brasil puede ampliar su participación en sectores en los que ya posee ventajas comparativas, especialmente en el agronegocio y en la producción de materias primas industriales. «El país tiene una inserción internacional basada en bienes en los que es altamente eficiente, como la soya, la carne bovina, el mineral de hierro o la celulosa. Si competidores que antes tenían acceso más barato al mercado estadounidense pasan a enfrentar el mismo arancel, la tendencia es que se reduzca esa desventaja relativa», afirmó. En la misma línea, la economista Luíza Pinese, del grupo XP, sostuvo que el nuevo arancel global tiende a neutralizar distorsiones que afectaban a determinados exportadores. «La medida no necesariamente es positiva desde el punto de vista del comercio global, porque implica un aumento generalizado del proteccionismo, pero puede beneficiar relativamente a países que antes enfrentaban tarifas más elevadas o mayores riesgos de medidas restrictivas», explicó. Pinese destacó que la uniformización arancelaria también puede reducir la incertidumbre regulatoria para las empresas exportadoras brasileñas en el corto plazo, al eliminar la posibilidad de decisiones comerciales diferenciadas por origen. Sectores como el siderúrgico, el de aluminio o el de productos semielaborados pueden verse particularmente impactados por el nuevo esquema, dado que compiten directamente con exportadores asiáticos o europeos que anteriormente operaban bajo estructuras arancelarias distintas. Además del impacto sectorial, los analistas consideran que el nuevo arancel puede alterar flujos comerciales globales y provocar un reacomodamiento en las cadenas de suministro internacionales, en un momento en que varias economías buscan reducir su dependencia de determinados proveedores estratégicos. Estados Unidos es en la actualidad el segundo principal destino de las exportaciones brasileñas, solo por detrás de China, con una pauta exportadora compuesta principalmente por productos manufacturados, semimanufacturados y bienes básicos. En ese sentido, la decisión de Washington puede tener implicaciones tanto para la industria brasileña como para el sector agroexportador, dependiendo de la evolución del tipo de cambio y de la capacidad de adaptación de las empresas a un entorno comercial más restrictivo. No obstante, los especialistas alertan que el aumento del proteccionismo en la economía estadounidense puede generar efectos indirectos negativos sobre el crecimiento del comercio internacional y sobre la demanda global de «commodities» (materias primas). «Una economía mundial más fragmentada tiende a crecer menos, y eso termina afectando también a los países exportadores de materias primas», señaló Perfeito. Pinese coincidió en que el impacto final de la medida dependerá de la reacción de otros socios comerciales y de la posibilidad de que se produzca una escalada de restricciones al comercio. «Si otros países adoptan medidas similares en respuesta, el resultado puede ser una desaceleración del comercio global que limite los beneficios relativos para economías abiertas como la brasileña», indicó. El nuevo arancel del 15 por ciento se inscribe en un contexto de crecientes tensiones comerciales entre las principales economías del mundo y de un giro hacia políticas industriales más activas en Estados Unidos, con énfasis en la protección de sectores considerados estratégicos. En este escenario, Brasil puede encontrar oportunidades para fortalecer su presencia en determinados nichos del mercado estadounidense, aunque los expertos coinciden en que los beneficios potenciales estarán condicionados por factores macroeconómicos y por la evolución de la política comercial internacional en los próximos meses. Fin