Especial: Programa de conservación mantiene lucha por supervivencia de tortugas marinas en México

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Por Carina López y Ricardo Montoya

MÉXICO, 20 oct (Xinhua) — Más de tres décadas de recorridos por las playas de la península de Yucatán, en la región del sureste de México, han permitido conocer de mejor manera los hábitos de las tortugas marinas, proteger los nidos y monitorear la anidación de esas especies amenazadas, como parte de un programa de conservación de la organización ambientalista Pronatura.

«Es un programa integral», explicó a Xinhua la coordinadora del Programa para la Conservación de la Tortuga Marina de Pronatura Península de Yucatán, Melania López-Castro.

«Además de estar protegiendo y cuidando a las tortugas cuando vienen a anidar en la península, también se está generando información que nos ayude a conocer si están funcionando esas estrategias de conservación en los estados y cómo está creciendo la población», complementó la ambientalista.

En México, se tiene registro de seis de las siete especies de tortugas marinas que existen en el mundo, cuatro de las cuales anidan en la península de Yucatán y todas enfrentan algún grado de amenaza para la conservación.

López-Castro explicó que, para las tortugas marinas, la península de Yucatán es un sitio estratégico porque alberga muchos de los hábitats que necesitan, pues gran parte de la zona costera cuenta con playas arenosas que sirven como áreas de anidación.

«Además de esas zonas de anidación, también tenemos zonas de alimentación de juveniles. En la zona de Campeche (estado que colinda con Yucatán) tenemos áreas de alimentación de tortuga verde y de tortuga carey, también en la costa norte, en lo que es cabo Catoche e isla Contoy. Toda esa zona es de alimentación», detalló.

La representante de Pronatura señaló que entre las principales amenazas para esas especies figuran el desarrollo urbano y turístico mal planificado en la costa, además de los efectos del cambio climático, la pesca incidental, la contaminación y la depredación.

«El cambio climático sigue afectando. El aumento del nivel del mar genera mayor erosión en las playas. Entonces, se hacen más angostas las zonas de anidación y eso afecta la anidación de tortugas marinas. Con el cambio climático, el aumento de la temperatura es otro factor», puntualizó la entrevistada.

Ante esos riesgos, el programa combina la protección de los nidos con un monitoreo sistemático que permite registrar la actividad de las tortugas en las playas, identificar a las hembras y reunir información para evaluar las estrategias de conservación.

«El programa tiene un monitoreo a largo plazo y estandarizado. Eso quiere decir que cada año hacemos el monitoreo de los mismos segmentos de playa y eso es muy importante, y se trata de mantener el mismo esfuerzo de observación», explicó la coordinadora.

Los recorridos se realizan por la noche, cuando aumenta la actividad de las hembras, momento en que los equipos recorren las playas para localizar los nidos y marcarlos de manera consecutiva con estacas numeradas.

Las tortugas suelen anidar en ese horario para evitar a los depredadores y las temperaturas más elevadas, ya que al ser reptiles dependen de las condiciones ambientales para regular la temperatura corporal.

El monitoreo contempla también la identificación de las hembras, así como la medición del largo y ancho de los caparazones, mientras que los datos se organizan por especie y se incorporan a una base que permite comparar los resultados de cada temporada.

«Todo se hace por especie. Tenemos un registro para tortuga carey y uno para tortuga verde», explicó López-Castro, quien agregó que «al final lo metemos a la base de datos y lo comparamos con los resultados de las temporadas anteriores. Así vamos viendo cómo se está comportando la anidación en el tiempo».

Desde el inicio de los esfuerzos de conservación, alrededor de 1990, los registros de anidación han pasado de cerca de 100 nidos a cientos e incluso miles en algunas temporadas.

De acuerdo con la coordinadora, esa evolución permite observar los cambios en la actividad reproductiva y evaluar los resultados de las acciones de conservación.

El programa protege los nidos, pero también genera información sobre las poblaciones de tortugas marinas, lo que puede contribuir a la toma de decisiones y al manejo de esas especies, además de que promueve entre las comunidades locales la importancia de la conservación y de proteger el hábitat.

López-Castro espera que el programa continúe a futuro en el sureste de México y que pueda extenderse a otras regiones con el objetivo de proteger no solo las zonas de anidación, sino también los ecosistemas de los que dependen las tortugas.

«No solo las zonas de anidación, también es importante trabajar en zonas de alimentación y empezar a reconocer esas vías de comunicación entre sus ecosistemas para mejorar las estrategias de conservación», completó la ambientalista. Fin

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