Especial: Romería de Zapopan, tradición viva que sostiene identidad y cohesión social en México
Por Ricardo Montoya y José Gabriel Martínez
GUADALAJARA, México, 14 oct (Xinhua) — La Romería de Zapopan, que cada 12 de octubre reúne a más de dos millones de personas en el estado mexicano de Jalisco (oeste), se ratificó este año como una de las expresiones culturales con mayor capacidad de convocatoria e identidad colectiva de México.
El ciclo ritual de La Llevada de la Virgen de Zapopan fue inscrito en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en 2018.
Marisol Languren, secretaria técnica del Consejo para la Salvaguardia de la Romería de la Virgen de Zapopan (Consarovza), señaló a Xinhua que el reconocimiento tiene un alto valor cultural «por las manifestaciones o las expresiones vivas que genera la comunidad en hacer suya esta manifestación y en mantenerla viva durante cerca de 300 años».
La lista de la UNESCO incluye otras manifestaciones mexicanas, como el mariachi, el Día de Muertos y la cocina tradicional.
Según Languren, la inscripción como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad contribuye a que cada tradición conserve el sentido originario, para lo cual, en el caso de la Romería de Zapopan, el consejo acompaña la salvaguardia bajo la regulación del Instituto Nacional de Antropología e Historia.
La participación en la edición de este 2026 fue multitudinaria, al igual que en años precedentes. Languren estimó en alrededor de 43.000 los danzantes, distribuidos en tres cuarteles y cinco estilos: Azteca, Conchera, de Conquista, Matlachines y Sonajeros.
Cada agrupación mantiene sus formas de organización, vestimenta y prácticas.
«Es un evento muy identitario (…) genera mucha cohesión social», señaló.
De acuerdo con Languren, la asistencia supera los dos millones de personas en años recientes y en 2004 llegó alrededor de 3,5 millones.
Las autoridades coordinan los servicios de atención y acciones de apoyo para ordenar el recorrido, mientras los grupos de danzantes cumplen un papel central en la expresión pública de la tradición.
«Mientras las y los portadores, las comunidades, sigan haciendo suya esta manifestación, como ha sucedido durante casi 300 años, tendremos garantizada una romería durante más años», sostuvo Languren.
Esa continuidad se construye en los hogares. María del Socorro Landeros, directora del Cuartel de Danzas Autóctonas de Zapopan, pertenece a una familia con seis generaciones en la danza y la Romería.
Su grupo, la Danza Azteca de Conquista Tlaltecuhtli, fue fundado el 6 de agosto de 1987 por su padre y sus seis hijos.
La danza de conquista representa el encuentro entre los pueblos indígenas y los españoles tras la llegada de Hernán Cortés y los misioneros al territorio que hoy es México.
Landeros recordó que su grupo escenificaba un «coloquio», representación teatral de unas dos horas con personajes como Cuauhtémoc, Moctezuma, Hernán Cortés y La Malinche.
La puesta en escena permitía compartir una interpretación de ese episodio histórico y transmitirla a nuevas generaciones.
La preparación anual comienza el primer domingo de agosto y comprende dos meses y medio de ensayos, tres días por semana, para preparar el cuerpo para el recorrido de casi 10 kilómetros.
«Nosotros no somos hermanos de sangre, pero creo que nos une una fuerza más grande», expresó Landeros.
La directora y danzante añadió que la agrupación trasciende lo coreográfico, en tanto son «una gran familia, grandes personas y un grupo que ha servido para rescatar jóvenes y que une familias».
Con origen en 1734, cerca de tres siglos de continuidad, la Romería de Zapopan sigue vigente gracias a familias y comunidades que transmiten saberes entre generaciones.
El reconocimiento internacional destaca la importancia de salvaguardarla como celebración masiva y manifestación portadora de fuertes vínculos que la sostienen, al igual que a la identidad social y cultural de la región. Fin