Especial: Brasil necesita cambiar la forma de enfrentar los desastres naturales, alertan expertos

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RÍO DE JANEIRO, 13 oct (Xinhua) — Brasil necesita cambiar la forma de enfrentar los desastres naturales, con mayores inversiones en prevención, sistemas de alerta temprana y recuperación de ecosistemas, ante el aumento de los riesgos asociados a fenómenos climáticos extremos, advirtieron a Xinhua especialistas en conservación de la naturaleza y adaptación climática.

El país destina más de tres veces más recursos a la respuesta y reconstrucción tras los desastres que a las medidas preventivas, según explicó Rafael Loyola, director de la Fundación Brasileña para el Desarrollo Sostenible (FBDS), quien defendió un cambio de enfoque para reducir las pérdidas humanas, económicas y ambientales provocadas por inundaciones, deslizamientos de tierra, sequías y olas de calor.

«Necesitamos abandonar la cultura de la tragedia y adoptar una cultura de prevención», afirmó Loyola, integrante de la Red de Especialistas en Conservación de la Naturaleza (RECN), en el Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres, celebrado este 13 de octubre.

El especialista señaló que muchos de los riesgos que afectan al territorio brasileño son conocidos y recurrentes, pero continúan siendo tratados como acontecimientos inesperados, lo que evidencia la necesidad de reforzar la planificación y las políticas públicas antes de que ocurran las emergencias.

Entre las principales medidas propuestas figuran el monitoreo permanente de las zonas vulnerables, las inversiones en sistemas de drenaje, la contención de laderas, la ampliación de la vegetación urbana y la recuperación de áreas naturales.

También resulta fundamental preparar hospitales, escuelas, carreteras y redes de abastecimiento de agua y energía para mantener su funcionamiento durante condiciones climáticas adversas.

La preparación frente a los fenómenos extremos requiere estrategias adaptadas a las características geográficas, ambientales y sociales de cada región, explicó André Ferretti, gerente sénior de Economía de la Biodiversidad de la Fundación Grupo Boticário e integrante de la RECN.

A diferencia de la mitigación del cambio climático, centrada principalmente en reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, la adaptación exige intervenciones específicas en los territorios más expuestos.

«Es necesario mirar cada territorio, identificando los riesgos y las vulnerabilidades», sostuvo Ferretti, quien defendió una actuación coordinada entre los sectores de medio ambiente, salud, educación, agricultura e infraestructura, con la participación de los Gobiernos federal, estatales y municipales, las empresas y la sociedad.

Las proyecciones para el segundo semestre de 2026, bajo la influencia del fenómeno climático El Niño, refuerzan la importancia de anticipar los posibles impactos y preparar a las comunidades y los servicios públicos para responder a situaciones extremas.

En este contexto, la plataforma Natureza ON, desarrollada por la Fundación Grupo Boticário en colaboración con el proyecto MapBiomas y con tecnología de Google Cloud, permite consultar riesgos de inundaciones y deslizamientos, así como indicadores de seguridad hídrica en diferentes regiones de Brasil.

La herramienta también identifica soluciones basadas en la naturaleza que pueden contribuir a aumentar la resiliencia de las ciudades y otros territorios vulnerables. La conservación y recuperación de los ecosistemas constituye otro elemento central de las estrategias de prevención, según comentó Juliana Baladelli Ribeiro, gerente de proyectos de la Fundación Grupo Boticário y especialista en soluciones basadas en la naturaleza.

La eliminación de la vegetación, la impermeabilización del suelo y la ocupación de las márgenes de los ríos y de las zonas de nacientes han contribuido a incrementar la vulnerabilidad de las ciudades ante los fenómenos extremos, señaló la especialista.

Frente a estos riesgos, la recuperación de áreas verdes, la preservación de ríos y nacientes, la creación de parques y la ampliación de superficies permeables pueden ayudar a reducir los impactos de las lluvias intensas y las altas temperaturas.

Además de facilitar la absorción del agua, estas medidas contribuyen a controlar la erosión, estabilizar las laderas y regular la disponibilidad de agua, la temperatura y la humedad del aire.

«Son formas muy eficientes de hacer frente a los riesgos asociados al exceso de agua y a las altas temperaturas, al mismo tiempo que generan beneficios para la calidad de vida de la población», afirmó Ribeiro.

La especialista advirtió, asimismo, que las obras de infraestructura deben incorporar desde su fase de planificación los riesgos derivados del cambio climático, para evitar que las inversiones destinadas al desarrollo urbano terminen aumentando la exposición de la población a los desastres.

Para los especialistas brasileños, incorporar la prevención a las decisiones de inversión y al desarrollo de las ciudades es fundamental para aumentar la resiliencia del país frente a los fenómenos climáticos extremos y proteger a las generaciones presentes y futuras. Fin

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