Entrevista: Lluvia extrema genera aluvión en ladera de cordillera de los Andes en capital chilena, afirma experto

Por Cristóbal Chávez Bravo SANTIAGO, 9 oct (Xinhua) — Una lluvia de intensidad extraordinaria con un periodo de retorno superior a 100 años fue el factor detonante del aluvión registrado el jueves en una zona residencial precordillerana de Santiago de Chile, donde la saturación previa del suelo, las altas pendientes y la urbanización incidieron a la magnitud del fenómeno, explicó el ingeniero forestal chileno Roberto Pizarro. El también director de la cátedra Unesco en Hidrología de Superficie y profesor titular de las universidades de Talca y de Chile señaló a Xinhua que el fenómeno corresponde a un evento hidroclimatológico extremo, tras dos jornadas consecutivas de precipitaciones. Detalló que el pasado miércoles se registraron hasta 91 milímetros de lluvia en 24 horas en la zona afectada, un volumen «muy alto» para la región Metropolitana, que dejó el terreno saturado. Agregó que al día siguiente las precipitaciones alcanzaron los 10 milímetros en apenas media hora, sobre un terreno que ya presentaba una «escasísima capacidad de infiltración y retención del agua». Según el académico, esta última precipitación fue el factor detonante del aluvión. «Ese fenómeno determinó la concentración de caudales líquidos y la manifestación de energía hidráulica que ayer (jueves) se verificó en esa zona alta de Santiago», sostuvo. Explicó que en el aluvión confluyeron distintos factores, entre ellos «lluvias con incidencia montañosa del tipo convectivas, que reflejan una alta intensidad de precipitación, pero con localización geográfica bien definida». Esta característica, dijo, explica por qué otras zonas precordilleranas de Santiago no registraron impactos similares. También mencionó la saturación del complejo suelo-vegetación debido a las lluvias del día anterior, las altas pendientes que favorecieron la rápida concentración de las aguas y la urbanización del territorio. «Un cuarto elemento es que es una zona altamente urbanizada, donde la posibilidad de infiltración del agua es casi nula, por la alta impermeabilización del suelo en la zona más baja, producto de la urbanización», afirmó. «Pero el factor detonante fue la lluvia de 10 milímetros en media hora, cuya intensidad fue extraordinaria y propia de eventos que se han visto muy pocas veces, al menos teniendo registros en Chile», enfatizó. Para dimensionar el volumen de agua involucrado, el académico ejemplificó que una precipitación de 10 milímetros en media hora sobre una superficie aproximada de 450 hectáreas representa 45.000 metros cúbicos de agua, equivalentes a un caudal de unos 25 metros cúbicos por segundo. A ese volumen se suman los materiales sólidos que transporta el torrente, como arena, grava y piedras, que aumentan su capacidad destructiva. El aluvión afectó el jueves sectores residenciales de la comuna de Las Condes, en el oriente de la capital chilena, donde el barro y los sedimentos alcanzaron viviendas, vehículos y calles, mientras que las autoridades reportaron al menos seis personas lesionadas. Pizarro advirtió que la incertidumbre climática dificulta el control de algunas variables, pero destacó la importancia de contar con información de terreno. «Por ejemplo, el tener monitoreadas quebradas clave, que cuando exceden ciertos umbrales de caudal, puedan emitir alertas aguas abajo. También incorporar de mayor y mejor forma a la ciudadanía para que sea copartícipe del proceso de alerta temprana», planteó. El académico también propuso fortalecer el papel de la vegetación en las zonas altas mediante forestaciones masivas y técnicas de bioingeniería, combinadas con obras hidráulicas y soluciones basadas en la naturaleza, para lograr propuestas viables desde el punto de vista técnico, económico y ambiental. Fin