Especial: Institución cultural de México convierte clubes de lectura en espacios de diálogo con autores

Por Carina López y Pool Contreras MÉXICO, 4 oct (Xinhua) — La lectura se ha convertido en una experiencia de intercambio en el Club de Lectura del Centro Nacional de las Artes (Cenart), una de las principales instituciones culturales de México, donde los participantes analizan las obras y tienen la oportunidad de ampliar sus perspectivas a partir del diálogo con reconocidas figuras de la literatura. «Lo que lo hace original es que contamos con la posibilidad de platicar con el autor del libro, formularle preguntas: qué nos gustó del libro, qué le cambiamos, qué motivó al escritor a llevar a cabo la escritura», explicó a Xinhua el coordinador del grupo de lectura, Pablo Alberto Rodríguez Lombardo. El objetivo principal es fomentar la lectura entre los jóvenes y las personas interesadas en los libros, así como estimular el pensamiento crítico y profundizar en la comprensión de los textos, de acuerdo con el coordinador. «Lo que aportamos es justamente esa posibilidad de profundizar en la lectura desde la viva voz del autor. No nos quedamos solo con nuestra interpretación del libro o con las interpretaciones de los integrantes del club, sino poder dialogar con el autor y ahí hay una experiencia muy rica en donde la lectura se espejea con el propio autor», dijo Rodríguez Lombardo. El promotor de lectura señaló que uno de los principales retos que enfrenta el grupo es establecer contacto con los autores, proceso que se realiza principalmente a través de redes sociales, contactos personales y recomendaciones de otros escritores. Entre los invitados se encuentran algunos de reconocida trayectoria, como el mexicano Juan Villoro, ganador del Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria 2026. «Los autores se han sorprendido de lo atractivo que es nuestro club, de las preguntas interesantes que se les formulan, no solo por mí, sino por los integrantes del club. Son lectores muy agudos, muy críticos, muy participativos, lo que se refleja en una conversación muy rica con los autores, muy profunda y fecunda», resaltó Rodríguez Lombardo. Después del encuentro con el escritor, el grupo realiza una sesión de cierre en la que los participantes reflexionan sobre lo aprendido, comentan la experiencia y analizan la reacción del autor ante las preguntas. Para el encargado del club, ese ejercicio abre paso a nuevas inquietudes y a las llamadas «lecturas satelitales», que amplían la discusión hacia otros libros, películas, documentales o canciones, con el propósito de establecer conexiones con distintas expresiones artísticas. Por otra parte, Rodríguez Lombardo llamó a dejar atrás la idea de que en México no se lee, pues la experiencia del club demuestra que existe un amplio interés por los textos y que muchos lectores también llegan a ellos a través de las redes sociales. «Fomentamos la lectura (…) que la gente no deje de leer en este momento del planeta en el que nos encontramos, donde todos estamos atrapados por la pantalla. De pronto, el libro es un descanso. Es muy bonito porque la lectura del libro te puede transportar, te puede hacer imaginar, puede hacer que entiendas mejor el mundo, puedes entender mejor tu propia vida», subrayó. El coordinador consideró que el proyecto puede replicarse en cualquier parte de México, como una iniciativa atractiva para fomentar la lectura, generar nuevos espacios en torno a los libros y enriquecer la experiencia literaria. Así, los clubes de lectura se perfilan como espacios de encuentro que, más allá de acercar a las personas a los libros, permiten intercambiar opiniones, despertar nuevas inquietudes y descubrir distintas formas de acercarse a la literatura. Fin