Entrevista: Brasil y China pueden convertir descarbonización en estrategia de desarrollo, señala experto

RÍO DE JANEIRO, 30 sep (Xinhua) — Brasil y China cuentan con capacidades complementarias que pueden convertir la descarbonización en una estrategia de desarrollo, innovación y generación de empleos de mayor calidad, afirmó el ingeniero ambiental brasileño Gabriel Estevam Domingos en entrevista con Xinhua. Domingos, fundador del Instituto Somos Todos Amazônia, señaló que Brasil dispone de abundantes recursos de energía limpia, biodiversidad, agua y capacidad agroindustrial, mientras que China aporta escala productiva, tecnología, financiación y experiencia en la implantación de infraestructuras verdes. «La descarbonización necesita ser tratada como una estrategia de desarrollo. No se trata solamente de mejorar el medio ambiente, sino de convertir las ventajas ambientales en productividad, innovación y empleos de mayor calidad», afirmó. El especialista consideró que esta complementariedad abre un amplio espacio para profundizar la cooperación bilateral en sectores vinculados a la transición energética, entre ellos los biocombustibles, la agricultura de bajas emisiones, el hidrógeno de bajas emisiones, la reforestación y la bioeconomía. A estos sectores se suman áreas en las que China cuenta con una fuerte capacidad industrial, como los vehículos eléctricos, las baterías y los equipos para energías renovables. «Brasil y China presentan competencias complementarias», resumió Domingos, al destacar que la relación bilateral puede combinar los recursos naturales y las capacidades energéticas brasileñas con la tecnología, la escala productiva y la experiencia de China. A su juicio, la cooperación debería favorecer el procesamiento local, la investigación, la formación profesional y una mayor agregación de valor en Brasil, de manera que la asociación contribuya al desarrollo tecnológico y la innovación. La cooperación tecnológica también está abriendo espacio para soluciones adaptadas a las características del mercado brasileño. Entre ellas figuran los vehículos híbridos flex, capaces de funcionar con electricidad, gasolina y etanol. Para Domingos, la transición energética debe combinar competitividad, transferencia tecnológica, innovación local y previsibilidad regulatoria. En este sentido, defendió políticas graduales que permitan ampliar la apertura económica y, al mismo tiempo, fortalecer las capacidades productivas brasileñas. El especialista destacó asimismo el potencial de una mayor coordinación entre Brasil y China en materia de estándares ambientales, métricas de carbono, trazabilidad y certificaciones, medidas que podrían facilitar el acceso de productos sostenibles a nuevos mercados. La relación económica entre ambos países también se refleja en el comercio de minerales vinculados con la industria verde. Estos flujos, combinados con las inversiones y la transferencia tecnológica, abren espacio para una cooperación bilateral que vaya más allá del comercio de materias primas y avance hacia nuevas cadenas de valor relacionadas con la transición energética. «El desafío no es solamente reducir las emisiones, sino convertir esto en productividad, innovación y empleos de mayor calidad», concluyó Domingos. Fin