Entrevista: El Niño podría alcanzar intensidad histórica y agudizar sequías y olas de calor en México, advierte experto de la UNAM
Por Carina López y Pool Contreras MÉXICO, 10 sep (Xinhua) — El fenómeno meteorológico El Niño podría alcanzar una intensidad histórica y agudizar las sequías y las olas de calor hacia finales de este año y durante el primer semestre de 2027, advirtió el investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Jorge Zavala. «Ahorita ya tenemos temperaturas por arriba del promedio para estos meses en el norte del país, tenemos déficit de precipitación; quizá nosotros que estamos en la Ciudad de México tenemos una percepción diferente porque aquí se ha mantenido la lluvia, pero en amplias regiones del país ha venido disminuyendo la precipitación, por ejemplo, en Chiapas (considerado uno de los estados con mayor presencia de lluvias)», dijo el especialista mexicano a Xinhua. De acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial (OMM) de las Naciones Unidas, El Niño es un fenómeno climático natural caracterizado por el calentamiento de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial central y oriental. Zavala, especialista en Ciencias del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, señaló que el fenómeno, al que algunos especialistas han denominado «super-Niño», podría tener importantes repercusiones en diversas actividades productivas, particularmente en la agricultura. «Estamos en una condición favorable para entrar a una situación en la cual vamos a tener déficit de precipitación y muy probablemente empiece a haber escasez de agua. Entonces, sí va a afectar la disponibilidad de agua, no en el corto plazo, pero sí hay que estar preparado. En términos de agricultura, el inicio de la temporada de lluvias también se ve afectado», señaló. Para el primer semestre de 2027, el investigador anticipó la posibilidad de temperaturas récord y un deterioro de la calidad del aire debido al incremento de las temperaturas, los incendios y los elevados niveles de radiación solar. «Todos estos (factores) contribuyen a la posibilidad de que tengamos contingencias ambientales y que el número de estas esté por arriba del promedio», dijo. Para 2027, se estima que entre febrero y junio aumente el número de incendios, mientras que de abril a junio disminuyan las lluvias en las regiones centro, sur y sureste de México. Asimismo, se prevén posibles condiciones de sequía en esas regiones y un mayor número de días con mala calidad del aire, particularmente en las ciudades. Ante este escenario, Zavala recomendó adaptar refugios para casos de ondas de calor, que deberán ser espacios frescos y contar con capacidad de hidratación y atención médica. Durante los periodos de calor intenso, añadió, es importante beber suficiente agua y procurar permanecer bajo techo o en lugares con sombra, especialmente para proteger a niñas y niños, mujeres embarazadas y adultos mayores. En el océano Pacífico también se espera una mayor actividad de tormentas tropicales y la posible intensificación rápida de huracanes, en un contexto en el que las temperaturas del océano frente a California y Baja California se encuentran extraordinariamente elevadas. Los efectos de El Niño, puntualizó el investigador, también se extienden a otras regiones del mundo, como Sudamérica y otros países del Pacífico Sur, donde ya se registran precipitaciones extremas asociadas con el fenómeno. Asimismo, algunas zonas de Europa experimentan temperaturas extremas, mientras que Estados Unidos y Centroamérica enfrentan olas de calor en la primera etapa del fenómeno. El posible fortalecimiento de El Niño plantea así nuevos retos para México y otras regiones del mundo, principalmente en materia de agua, agricultura y salud, por lo que la prevención y la preparación serán factores clave para reducir sus efectos durante los próximos meses. Fin