México capta el auge de la inteligencia artificial pero falta el valor de la cadena, difunde grupo financiero
MÉXICO, 25 ago (Xinhua) — México aprovecha el auge de la inversión en infraestructura de inteligencia artificial (IA) de Estados Unidos y ha incrementado con fuerza sus exportaciones de tecnología, pero el país todavía captura una porción limitada del valor generado por esas cadenas productivas, consideró el Grupo Financiero UBS. En su informe más reciente «Invertir en México», la firma resaltó que las exportaciones mexicanas de tecnología se han convertido en el componente de más rápido crecimiento de la base manufacturera del país e incluso superan a las exportaciones tradicionales. Detrás del fenómeno se encuentran la inversión estadounidense en IA, la diversificación de las cadenas de suministro asiáticas y el acceso preferencial al mercado estadounidense, señaló la institución privada. «La mayor oportunidad, sin embargo, consiste en transformar este punto de apoyo inicial en cadenas de suministro locales más profundas, un mayor valor añadido nacional y, en última instancia, una mayor productividad», recomendó. Entre las oportunidades, UBS identifica la fabricación de componentes electrónicos, sistemas de enfriamiento y energía, pruebas y empaquetado, así como diseño y otros insumos industriales especializados. El estudio señala que más de 95 por ciento de los insumos utilizados en la fabricación de computadoras y productos electrónicos son importados, frente alrededor de 70 por ciento en la industria automotriz. Ello limita el valor agregado doméstico, la generación de empleo y el efecto multiplicador sobre la demanda interna, por lo que la revisión en marcha del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) de libre comercio puede ser determinante para la evolución de esta industria. En particular, UBS refirió que México no necesita necesariamente producir semiconductores avanzados para obtener mayores beneficios del auge de la IA, sino construir un ecosistema alrededor de las capacidades manufactureras que ya se están instalando en el país. «El próximo capítulo del ‘nearshoring’ (relocalización de inversión) debería tratar de algo más que dónde se ensambla un producto», concluyó UBS. Fin