Quince prefecturas japonesas piden revisión del pacto que rige a las fuerzas estadounidenses en Japón
TOKIO, 21 ago (Xinhua) — Un consejo integrado por los gobernadores de 15 prefecturas japonesas que albergan bases militares estadounidenses e instalaciones conexas presentó el jueves una petición al Gobierno central en la que solicitan una revisión del Acuerdo sobre el Estatuto de las Fuerzas (SOFA) entre Japón y Estados Unidos. La petición señala que los problemas de seguridad derivados de los vuelos militares estadounidenses, así como la fuga de sustancias peligrosas en las zonas aledañas a las bases militares estadounidenses, podrían afectar la vida de los residentes, e insiste en la necesidad de restringir dichas actividades conforme a la legislación japonesa. Asimismo, destaca que en los últimos años han surgido varios problemas relacionados con el uso de aeropuertos y puertos civiles japoneses por parte de las fuerzas estadounidenses y que también se han registrado casos de personal militar estadounidense portando armas de fuego fuera de las bases, lo que ha generado preocupación entre los residentes. El consejo de gobernadores instó a las fuerzas estadounidenses en Japón a respetar las leyes y regulaciones japonesas. El gobernador de la prefectura de Kanagawa y jefe del consejo de enlace, Yuji Kuroiwa, declaró a la prensa ese mismo día que, sin una revisión fundamental del SOFA, los diversos problemas relacionados con las fuerzas estadounidenses en Japón no podrán resolverse. Japón y Estados Unidos firmaron el SOFA en 1960. Este pacto bilateral otorga a los militares y empleados civiles estadounidenses en Japón un estatus legal privilegiado y ha sido criticado durante mucho tiempo por su excesiva protección a los trabajadores de las bases estadounidenses. Según el acuerdo, las autoridades militares estadounidenses tienen la potestad de ejercer jurisdicción prioritaria sobre los delitos presuntamente cometidos por militares estadounidenses y por el personal civil de las bases si el acusado actúa en el ejercicio de sus funciones oficiales. Muchos casos que involucran a personal militar estadounidense en Japón siguen sin resolverse. Fin