Científicos brasileños desarrollan nanofertilizante a partir de residuos de açaí que impulsa el crecimiento de cultivos

SAO PAULO, 4 ago (Xinhua) — Científicos brasileños desarrollaron un nanofertilizante elaborado a partir del carozo del açaí, la emblemática «superfruta» de la Amazonia, capaz de transformar uno de los principales residuos del procesamiento en un insumo agrícola que acelera el crecimiento de cultivos como el maíz y el sorgo, en un avance que combina nanotecnología, economía circular y bioeconomía, informó hoy el Gobierno de Brasil. La tecnología fue desarrollada por investigadores de la estatal Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa) y de la Universidad Federal de Ceará (UFC), quienes lograron convertir el polvo de la semilla del açaí en nanopartículas de carbono que mejoran la absorción de nutrientes y estimulan la fotosíntesis de las plantas. En un comunicado, Embrapa informó que, durante ensayos de laboratorio, la aplicación de apenas 10 miligramos por litro del nanofertilizante incrementó el crecimiento relativo del maíz en un 24 por ciento y el del sorgo en un 164 por ciento. Asimismo, el volumen de las raíces aumentó un 23 por ciento y un 59 por ciento, respectivamente, en comparación con plantas que no recibieron el tratamiento. De acuerdo con los investigadores, el mayor desarrollo del sistema radicular, en especial en el sorgo, permite a las plantas explorar el suelo con mayor eficiencia, optimizar la captación de agua y nutrientes y aumentar la resistencia frente a condiciones adversas. El açaí constituye una de las cadenas productivas más importantes de la bioeconomía amazónica y Brasil es el principal productor mundial de ese fruto, cultivado principalmente en el estado de Pará, donde genera ingresos para miles de familias ribereñas, agricultores familiares y comunidades tradicionales, además de abastecer una creciente demanda internacional de alimentos saludables. Sin embargo, por cada tonelada de frutos procesados para la obtención de pulpa se generan alrededor de 700 kilogramos de carozos, que habitualmente son descartados o utilizados como combustible en calderas. Los científicos encontraron una forma de transformar ese residuo en un material de alto valor agregado mediante un proceso de síntesis hidrotermal que produce puntos cuánticos de carbono, nanopartículas fluorescentes de unos cuatro nanómetros de tamaño. Según explicó el investigador de Embrapa Agroindustria Tropical, Cláudio Carvalho, los nanofertilizantes pueden ofrecer resultados superiores utilizando dosis menores que los fertilizantes convencionales, lo que contribuye a reducir costos de aplicación y a minimizar el impacto ambiental. Fin