De la arcilla al arte: Herencia e innovación de Jingdezhen inspiran a ceramistas españoles

NANCHANG, 4 ago (Xinhua) — Para muchos ceramistas, la creación artística es un manifiesto que entrelaza herencia e innovación en la fibra de su identidad, y la ciudad china de Jingdezhen ofrece una rica historia de innumerables artesanos que han dedicado sus vidas a moldear la arcilla. Ubicada en la provincia de Jiangxi, en el sureste de China, la ciudad no solo cuenta con las antiguas ruinas de los hornos imperiales, sino que también acoge a miles de artistas ceramistas de todo el mundo. Entre la arcilla y el fuego, estos creadores ensayan constantemente nuevas combinaciones de materiales y métodos de cocción, llevando la cerámica del oficio tradicional al lenguaje contemporáneo. El artista español Xavier Monsalvatje aborda la modernidad empleando técnicas tradicionales. Ha dedicado años al estudio del «socarrat», una técnica de origen árabe desarrollada en el siglo XIV en Valencia, España, donde reside, utilizando el cobalto azul en sus piezas para construir una narrativa actual. Durante su estancia en Jingdezhen en 2024, Xavier creó una obra utilizando la técnica de cobalto azul sobre porcelana, conocida como «qinghua». Esta pieza se exhibe actualmente en el Museo de Arte de Taoxichuan y sigue despertando un gran interés. «Se trata de un intento de emplear técnicas tradicionales para narrar acontecimientos actuales, tal como lo hacía la cerámica antigua al describir la época específica en que fue creada», explicó el artista, añadiendo que de este modo se establece un vínculo entre el pasado del proceso técnico y el registro del presente. Esta conexión no es solo una recuperación nostálgica, sino que se fundamenta en una intensa experimentación. La artista española Anca Ion investiga los parámetros de fusión entre cerámica y vidrio en estado térmico, y sostiene que esta hibridación de materiales está ampliando los límites convencionales de la cerámica, otorgando a las obras nuevas estructuras y posibilidades expresivas. Exploraciones similares ocurren cada día en las universidades, centros de investigación y talleres de Jingdezhen, ya sea mediante la modificación de fórmulas de esmaltes, el ajuste de curvas de cocción o la aplicación de materiales compuestos. La cerámica está siendo redefinida. Desde la dinastía Song, la porcelana se exportaba de China a Asia Central, Asia Occidental, Europa y África. El 25 de julio, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) incluyó los sitios de la industria artesanal de porcelana de Jingdezhen en la Lista del Patrimonio Mundial. Con esta inscripción, el número total de los sitios del Patrimonio Mundial en China asciende a 61. La innovación de la industria cerámica cobra fuerza precisamente por la herencia de la historia. Bai Guanghua, investigador asociado del Instituto de Horno Imperial de Jingdezhen, señaló que la ciudad no es solo un centro de producción de porcelana, sino también un lugar donde convergen y se mezclan diversas culturas. Hoy en día, Jingdezhen conserva su atractivo de clase mundial y atrae a más de 5.000 entusiastas de la cerámica de todo el planeta en sus momentos de mayor afluencia. El ceramista español Jaume Ribalta, quien ahora vive en Jingdezhen, es uno de ellos. «La cerámica ocupa un lugar cada vez más importante en el arte contemporáneo, y eso es lo que la hace tan fascinante», indicó. Para Ribalta, Jingdezhen no es solo una página de la historia mundial de la cerámica, sino también su hogar en el presente, un lugar donde las técnicas tradicionales y las ideas contemporáneas chocan continuamente y generan nuevas posibilidades. Oriol Calvo Vergés, presidente de la Academia Internacional de Cerámica, ha calificado a Jingdezhen como el escenario perfecto para abordar el tema de «conservar la tradición e impulsar la innovación». Hoy, cada vez más artistas demuestran con sus propias manos que la verdadera herencia no consiste en replicar el pasado, sino en utilizar los recursos del pasado para contar las historias del presente. La cerámica, esta disciplina material milenaria, está siendo reactivada aquí, en el corazón del horno encendido. Fin