Entrevista: Cambio climático y fenómeno El Niño están relacionados a temporal en Chile con saldo de 13 muertos, afirma experto
admin julio 31, 2026Por Cristóbal Chávez Bravo SANTIAGO, 31 jul (Xinhua) — El temporal que la semana pasada azotó 10 de las 16 regiones en Chile y que dejó al menos 13 muertos responde al fenómeno de El Niño y al cambio climático, que favorecieron lluvias de duración extrema y que provocaron gran afectación en el norte del país, aseveró el especialista en climatología relacionada con el agro, Patricio González Colville. El experto explicó a Xinhua que las lluvias que afectaron a Chile entre el 15 y el 21 de julio respondieron a «los efectos de un evento de El Niño que está evolucionando desde moderado a extraordinario hacia finales de año». El máster en climatología detalló que hasta el momento se han superado los registros de otros inviernos con eventos de El Niño, que van desde el siglo pasado (1982, 1987, 1997) y también del actual como los que ocurrieron en 2015 y 2023. «Un evento cálido de El Niño de las actuales características es capaz de alterar las condiciones dinámicas y termodinámicas de la atmósfera, pudiendo generar precipitaciones intensas y de altos montos en la zona central-sur y norte de Chile», profundizó el profesor e integrante del Centro de Investigación y Transferencia en Riego y Agroclimatología de la Universidad de Talca. El geógrafo de profesión precisó que se generaron las condiciones climatológicas necesarias para que «durante siete días las lluvias golpearan las regiones del centro-norte y sur, lo que no es habitual que ocurra». Uno de los territorios más afectados fue la región de Coquimbo, en el norte de Chile, debido a la influencia de la geografía de este territorio, explicó González. «Zona de cordilleras transversales, carece de depresión intermedia con quebradas y pendientes inactivas por mucho tiempo, sumado a una infraestructura de caminos, puentes y sistemas críticos de electricidad y agua potable, altamente vulnerables, contribuyeron a que el impacto fuera mayor en la población urbana y rural», aseveró el entrevistado. Indicó que una de las áreas económicas más afectadas fue la agricultura con sus cultivos de aguacate, cítricos y uva de mesa que «colapsaron ante las potentes lluvias causantes de los aluviones». González puntualizó que la pluviometría acumulada del 15 al 21 de julio osciló entre 250 a 300 milímetros, según la estación de monitoreo, entre las regiones de Atacama (norte) y el Biobío (centro geográfico del país). Los mayores montos fueron en las regiones de Coquimbo y Valparaíso (centro), donde «muchas estaciones superaron los 300 milímetros en la suma de los siete días considerados». «Este temporal fue extremo en términos de su duración, acumulación de lluvia y extensión espacial hacia el Norte Chico del país (Coquimbo y Atacama). Sumada su fragilidad estructural, exposición a pendientes, quebradas y vulnerabilidad geográfica, son los elementos de la ecuación del desastre y afectación, de la cual aún no se recupera», dijo el experto. El entrevistado subrayó que hay dos elementos que confluyen en estos fenómenos extremos, el primero de ellos, el cambio climático que genera «una atmósfera cada vez más cálida, perturbando los modelos sinópticos tradicionales». El segundo elemento es el evento cálido El Niño, ya que por «su excepcional calentamiento actual», es una escalada de alteración de las condiciones atmosféricas, «haciéndola más proclive para que las perturbaciones frontales, ríos atmosféricos, lluvias intensas y extremas, sean más recurrentes que lo normal». «Chile suma una megasequía desde el 2010, solo interrumpida por los eventos El Niño 2015, 2023 y 2026. Los tres con distintos grados de afectación regional en el país», comentó. González advirtió que Chile, un país de vocación agrícola de exportación, «deberá reducir su alta vulnerabilidad geográfica frente a estos extremos climáticos, invirtiendo en infraestructura urbana y rural que pueda contener y reducir los impactos de estos fenómenos extremos». «La normalidad dejó de existir climáticamente en nuestro país a partir del año 2000 a la fecha. Estos eventos de lluvias intensas y temporales no son nuevos. Ya ocurrieron en los años 1965, 1972, 1982, 1987, 1997 durante el siglo pasado, siempre con las mismas pérdidas y afectaciones», comentó. Apuntó que la tendencia generalizada es a que cada vez precipite menos agua y nieve, vitales para la agricultura, mientras que los déficits de lluvias y nieve solo son interrumpidos por los eventos de El Niño, «cuya duración es de un año, para luego volver a registrarse sequías». «El cambio climático está llevando a nuestro país a condiciones de inviernos menos lluviosos y veranos (australes) extremadamente cálidos con temperaturas en rangos de 38 a 40 grados Celsius, como ocurrió en verano de 2024. Seguramente, en verano de 2027 estos valores se volverán a repetir, en el actual contexto de evento cálido de El Niño extraordinario que alcanzará esa categoría para finales de 2026 e inicios 2027», completó el especialista. Fin