Especial: La Guaira de Venezuela a un mes de los terremotos

CARACAS, 23 jul (Xinhua) — Caraballeda, una populosa ciudad del estado venezolano de La Guaira, donde el doble terremoto del 24 de junio destruyó decenas de grandes edificios de viviendas, se mueve un mes después al ritmo de la solidaridad y una labor sin descanso centrada en el rescate de los cuerpos de quienes quedaron atrapados. El corresponsal de Xinhua recorrió la zona de los complejos residenciales conocidos como OPPPE 25, 26 y 27, tres grandes edificios multifamiliares que quedaron reducidos a montañas de escombros apenas comenzado el segundo terremoto, de magnitud 7,5 en la escala de Ritcher. Stewart Martínez, un joven voluntario llegado desde Lara, en el noroeste venezolano, se unió a las labores de ayuda. Lleva tres semanas en Caraballeda. «Nuestra tarea es recuperar los cuerpos. Ojalá uno tuviera la esperanza de conseguir vida, pero a estas alturas, eso es un milagro», explicó. «Nosotros ya estamos mentalizados que son cuerpos los que vamos a encontrar», narró a Xinhua. Los rescatistas de Protección Civil de Venezuela se alternan con bomberos, policías y personal de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). En la zona también trabaja maquinaria pesada para despejar las estructuras, una tarea que se realiza con extremo cuidado para evitar nuevos derrumbes. Érika Baez, otra joven voluntaria, explicó que «toda la ayuda, bienvenida sea. Un mes después todavía se necesita», dijo, mientras repartía papelón con limón, una bebida típica de Venezuela, muy común en zonas de intenso calor, como La Guaira. «Estos son edificios populares, pero también hay edificios privados que igualmente se derrumbaron», indicó la joven voluntaria. El último parte oficial difundido por el Gobierno venezolano confirma 5.398 fallecidos por el doble sismo, además de 16.740 heridos y 6.462 personas rescatadas. La cifra total de edificios colapsados se mantiene en 190, además de 856 edificios afectados. Naiyi Sarría no se separa del lugar donde espera encontrar a su suegra, Olga, de 76 años, quien vivía en el apartamento 102 de la OPPPE 26. Allí ha permanecido todo este largo mes. «De repente no la vamos a conseguir viva, pero por lo menos que ella pueda descansar, que uno pueda descansar, que uno se sienta de que uno la consiguió, ella era una madre excelente»explica emocionada. Como Naiyi, otros familiares esperan noticias de sus seres queridos mientras se integran a las labores de limpieza y remoción de escombros. También agradecen la presencia de rescatistas y de medios de comunicación internacionales. Saben que, aún un mes después de la tragedia, queda un largo camino de reconstrucción. Fin