Especial: Plan Trifinio, escudo trinacional por el agua y desarrollo en Centroamérica
Por José Gabriel Martínez y Douglas Martínez SAN SALVADOR, 22 jul (Xinhua) — Desde hace cerca de tres décadas, El Salvador, Guatemala y Honduras sostienen un esfuerzo conjunto para proteger 7.500 kilómetros cuadrados declarados zona ecológicamente indivisible: el Plan Trifinio, un mecanismo que combina conservación ambiental, seguridad hídrica y desarrollo productivo. El secretario ejecutivo trinacional del proyecto, Jorge Urbina, explicó recientemente a Xinhua que más de la mitad de ese territorio, 4.150 kilómetros cuadrados, forma parte de la cuenca alta del río Lempa, columna vertebral del esfuerzo regional. Ahí se trabaja en 16 reservas naturales y dos acuíferos transfronterizos, el de Metapán y el de Ocotepeque-Citalá. Para Urbina, el concepto que resume la estrategia es «agua sin fronteras». «En estos 7.500 kilómetros cuadrados se yuxtaponen tres cuencas: la del río Ulúa, la del río Motagua, que la comparte Honduras con Guatemala, y la del río Lempa. Cuando decimos ‘agua sin frontera’ es porque las cuencas no tienen límites territoriales, ni municipales ni nacionales, y, por lo tanto, el abordaje de la cuenca transfronteriza es estratégico», señaló. El funcionario detalló que el cambio climático y la contaminación por agroquímicos figuran entre las principales amenazas, por lo que el plan impulsa la transición hacia una agricultura resiliente y agroecológica. Ello, junto a los gobiernos de los tres países, bajo la conducción de los vicepresidentes de Guatemala, Honduras y El Salvador. En el terreno técnico, el especialista en suelos Ignacio Rivera describió el papel central de los bosques en la disponibilidad de agua para las comunidades. «La fuente de origen o la fábrica de agua está en los bosques, en las áreas de las montañas. Ellos son donde se capta la mayor cantidad de agua, se filtra y luego se guarda en depósitos subterráneos, y es liberada de forma constante durante la época seca, que es la que abastece nacimientos, ríos y riachuelos, de los cuales las comunidades tienen sus fuentes de agua potable principales», explicó. Rivera indicó que el proyecto ha entregado 1.500 plantas de aguacate y 1.400 de melocotón a productores de La Palma y San Ignacio, integrados en sistemas agroforestales con obras de conservación de suelo como terrazas individuales y acequias de ladera. Tales prácticas reducen la erosión y evitan que la contaminación llegue a las fuentes de agua. Uno de los beneficiarios, el agricultor Santiago Chacón, relató cómo el acompañamiento técnico transformó su forma de cultivar desde 2006. Antes, dijo, la tierra se erosionaba por desconocimiento. Hoy produce entre 200 y 400 cajas de aguacate al año, que comercializa localmente y distribuye a nivel nacional a través de empaques de la zona. El plan también ha extendido su apoyo al ámbito cultural. El pintor Juan Carlos Morán, artesano de La Palma con 35 años dedicado al arte «naíf», contó que el proyecto lo visitó en su casa y le abrió espacio para exhibir su obra. «Plan Trifinio me visitó, vieron algunas pinturas y me dieron la oportunidad de venir a pintar aquí a este lugar. Siento que me han impulsado porque he pintado bastantes cuadros y hemos tenido bastante apoyo. Eso me da a conocer más como artista, porque me considero tal, ya que toda mi vida he pintado», relató desde el hotel de La Palma del Plan Trifinio, un espacio abocado a responder a las potencialidades turísticas del área y formar a jóvenes en especialidades vinculadas al sector. La esposa de Juan Carlos, Patricia de Morán, coincidió en que el respaldo del plan trinacional ha significado un reconocimiento inédito para los artesanos de la región y adelantó que la familia prepara una exposición con unas 80 piezas en las instalaciones del propio Plan Trifinio. Según Urbina, el programa de seguridad hídrica trinacional, ejecutado con apoyo de la Organización de los Estados Americanos y fondos del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, buscó beneficiar a cerca de 25.000 personas mediante perforación de pozos, sistemas de distribución de agua y fortalecimiento de juntas administradoras locales. En la región Trifinio habitan alrededor de un millón de personas, pero el impacto de la cuenca alcanza a más de tres millones, incluido el 40 por ciento del agua que abastece al Gran San Salvador. De ahí la importancia del plan trinacional y todos sus esfuerzos adyacentes, para el bienestar de los ecosistemas del área y de gran parte de Centroamérica. Fin