Especial: Brasil acelera inversiones para convertirse en potencia mundial de combustible sostenible para aviación

RÍO DE JANEIRO, 22 jul (Xinhua) — Brasil está consolidando la posición en la carrera mundial por la producción de combustible sostenible para aviación (SAF, por sus siglas en inglés), con proyectos de inversión por al menos 31.000 millones de reales (unos 6.121 millones de dólares), en un contexto de creciente demanda internacional de combustibles de bajas emisiones para descarbonizar el transporte aéreo. El impulso del sector responde al potencial del país para producir SAF a partir de materias primas abundantes como aceite de soya, etanol, aceites usados y cultivos energéticos como la macaúba, además de una amplia disponibilidad de tierras agrícolas y una matriz energética con bajas emisiones de carbono. Según aseguraron especialistas del sector a Xinhua, esas ventajas colocan a Brasil entre los principales candidatos a convertirse en uno de los mayores exportadores mundiales del combustible en la próxima década. El SAF es un combustible renovable con las mismas especificaciones técnicas que el queroseno convencional de aviación, pero capaz de reducir hasta en un 80 por ciento las emisiones de gases de efecto invernadero a lo largo de su ciclo de vida. En la actualidad representa menos del 1 por ciento del consumo mundial de combustible para aviación, aunque la producción deberá multiplicarse en los próximos años para cumplir las metas climáticas del sector aéreo internacional. «Brasil está viviendo un momento de inflexión. La combinación de nuestra matriz energética limpia, la abundancia de tierras cultivables y la madurez tecnológica de nuestras industrias nos coloca en una posición privilegiada», aseguró José Luis Pinho, director de Desarrollo Productivo, Innovación y Comercio Exterior del estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES). «Observamos que el reciente ajuste en las políticas de subsidios en Estados Unidos y la solidez del programa ‘Combustible del Futuro’ han generado un ‘efecto espejo’: las inversiones extranjeras están migrando hacia nosotros porque aquí encuentran no solo materias primas, sino previsibilidad regulatoria y un banco de desarrollo comprometido con la descarbonización», agregó Pinho. El proyecto más avanzado es el de Acelen Renováveis, empresa controlada por el fondo soberano Mubadala, de Emiratos Árabes Unidos, que invertirá cerca de 15.000 millones de reales (unos 2.960 millones de dólares) para construir una planta integrada a la refinería de Mataripe, en el estado de Bahía (noreste). Petrobras también avanza en el segmento y en junio aprobó la inversión definitiva para instalar una unidad de producción de SAF en la refinería Presidente Bernardes, en Cubatao, estado de Sao Paulo (sureste). De manera paralela, la petrolera estatal desarrolla un segundo proyecto basado en la conversión de etanol en combustible para aviación con tecnología ETJ, que podría ampliar aún más la competitividad brasileña. Otra iniciativa relevante corresponde a JetBio, que planea invertir cerca de 10.000 millones de reales (2.000 millones de dólares) en una planta en Paulínia, también en Sao Paulo, con capacidad para producir 1.000 millones de litros anuales de SAF utilizando etanol brasileño como materia prima. La empresa prevé aprobar la inversión a comienzos de 2027 e iniciar la producción en 2030 para destinar cerca del 90 por ciento del volumen a los mercados internacionales. «El diferencial brasileño no es solo el volumen, sino la eficiencia de carbono. Mientras que en Europa o Asia la producción de SAF depende de insumos importados o de residuos limitados, aquí podemos integrar toda la cadena, desde la soja y el etanol hasta los cultivos energéticos como la macaúba», declaró Carlos Eduardo Pereira, director de Estrategia y Nuevos Negocios de Acelen Renováveis. Los expertos consideraron que Brasil reúne condiciones difíciles de replicar por otros competidores, en especial por la capacidad para producir materias primas de baja intensidad de carbono a gran escala. Además, Europa enfrenta limitaciones por la escasez de insumos agrícolas, lo que podría acelerar el traslado de inversiones hacia el mercado brasileño. La expansión de la industria del SAF también forma parte de la estrategia brasileña de transición energética y descarbonización del transporte. El Gobierno considera el combustible sostenible para aviación uno de los pilares del programa «Combustible del Futuro», destinado a estimular tecnologías de bajas emisiones, fortalecer la industria nacional y posicionar al país como proveedor estratégico de combustibles renovables para los mercados internacionales. Fin